De Ozzie, Voltaire, la Libertad de Expresión, y la risa que me da el concepto

Menudo escándalo se le armó a Oswaldo José Guillén. El famoso y controversial “Ozzie”, por ahora el timonel de los Marlins de Miami de las Grandes Ligas, dijo en una entrevista a la Revista Time que no solo quería a Fidel Castro, sino que además lo respeta por sobrevivir a pesar de tantos intentos por asesinarlo.

De más está decir que los comentarios no cayeron nada bien en una comunidad como la de Miami, tan poblada de emigrantes cubanos y sus descendientes, que ningún amor le tienen a Fidel.

La respuesta del equipo fue suspender a Guillén por 5 juegos, y el timonel ofreció una conferencia de prensa expresando su arrepentimiento por haber dicho lo que declaró a Time.

Esto, claro está, trae a la palestra el derecho que tenemos todos, sobre todo en un país como los Estados Unidos, de difundir libremente nuestros pensamientos.

Quiero aclarar que yo no estoy de acuerdo con las palabras de Ozzie. Por allí leí que en la misma entrevista declaró que tiene unos veinticinco años de emborracharse todos los días antes de dormirse. Bien hasta podría uno decir que las declaraciones son de un bocón y borracho empedernido a quien los medios le prestan micrófono. Pero no se trata de eso.

Es muy fácil defender la libertad de expresión cuando se trata de opiniones y posturas con las que estamos de acuerdo. El chiste es aguantarse las que no nos parecen. El reto es soportar a un bocón como Ozzie Guillén.

A Voltaire se le atribuye la frase “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.”

Parece que lo que muchas veces sobra en nuestras sociedades es la hipocresía y una tolerancia mal disfrazada. Basta con recordar el caso del dirigente futbolístico que me acusó de burlarme y vetó al medio que utilicé para expresar mi opinión.

Por el momento, yo pongo a la libertad de expresión junto a “Nessie”, Pie Grande, el chupacabras, los OVNIS, la fábrica de empleos, y la súper mano dura.

En el reino de la soberbia, el dirigente es rey.

“Quien se enfada por las críticas, reconoce que las tenía merecidas.” (Cayo Cornelio Tácito)

Con sorpresa, un poco de frustración y tristeza me he enterado hoy sobre la decisión del Señor Presidente del Alianza FC de no permitir la entrada al Estadio Cuscatlán a los equipos periodísticos de Canal 21 para realizar su trabajo dando cobertura al partido entre Alianza y Atlético Marte.

Siempre he tenido la impresión que el fútbol en El Salvador se ha manejado al estilo feudal. Allá en la Edad Media, los señores feudales dueños de las tierras demandaban lealtad y obediencia de sus vasallos, quienes trabajaban la tierra y entregaban parte de sus frutos y dinero a cambio de la protección a sus ciudades. Era el dominio de los privilegiados.

El sometimiento del futbolista salvadoreño al señor dirigente feudal ha sido evidenciado en diversas ocasiones en la historia del fútbol de nuestro país: medios sueldos cuando hay malos resultados (en el caso en el que el equipo esté al día con los sueldos de los jugadores), control antojadizo del derecho a trabajar de un jugador a base de contratos que esperan que el jugador cumpla pero que no siempre cumplen ellos… la lista es larga.

Ahora el tema fue con la prensa. Específicamente contra un medio en el cual me permiten colaborar de vez en cuando. Un medio en el cual personalmente he cuestionado las decisiones del Señor Presidente del Alianza FC. Es decir, que si el veto a Canal 21 se debe a las críticas hacia el Alianza, yo soy en parte responsable de ello.

Este veto de entrar a los partidos debe ser una nueva modalidad de castigo a un medio. Las ha habido siempre, de otras formas. El Salvador no es el único ejemplo donde los medios de comunicación deben saber bien hacia donde apuntan su dedo señalador, so pena de perder anunciantes o patrocinadores. Los dueños de los medios de producción y empresas no agradecen las críticas y la espada de Damocles pende sobre los departamentos de Ventas y Gerencias de los medios.

Ser valiente siempre ha tenido su precio. Canal 21 lo pagó al herir la susceptibilidad de un dirigente que seguramente piensa que Alianza FC se trata de él, y no de un equipo que es querido por su afición, que no toda puede asistir al estadio a verlos jugar en la cancha y que merece más respeto. Sí, se violentó el derecho de informar que tiene Canal 21. Pero el Señor Feudal en su soberbia faltó el respeto a la noble afición del equipo que preside en su afán de saciar su sed de inmaduro revanchismo contra un medio que osó criticar su gestión. Ni más, ni menos.

Del “Semáforo Presidencial” y de otras señales que hacen falta.

He estado leyendo sobre el enojo que ha causado en mucha gente el nuevo “semáforo presidencial” sobre la Avenida Masferrer Norte. Confieso que usualmente estaría igual de molesto que todos, pero esta vez quiero proponer un cambio, ser más proactivo y de hecho sugerir que en El Salvador se instalen aún más semáforos en puntos clave del país.

1)      Semáforo en la FESFUT: Este deberá permanecer siempre en rojo para evitar que ingresen otra vez dirigentes cuya principal característica es la incompetencia, la prepotencia, la ignorancia y servir intereses privados por encima de los del deporte nacional. Ya el daño que hicieron en el pasado fue suficiente como para que se les dé luz verde para volver.

2)      Semáforo en las inmediaciones del Estadio Cuscatlán: Este que siempre esté en amarillo, para que toda la afición esté atenta siempre del peligro en el que transita nuestro semiprofesional fútbol, y que no se confíen en que por haberle ganado a un par de islas en la fase anterior de la eliminatoria mundialista signifique por un momento que las cosas se están “haciendo bien”.

3)      Semáforo en los equipos de primera división: Este con una señal que permita las vueltas “en U” y decidan dar marcha atrás en decisiones tan burdas como la de llevar a un payaso a la tribuna a “animar” y otros  bochornos  que en nada enriquecen el “espectáculo”.

Aquí quiero hacer una breve pausa. Tras mi entrega anterior, recibí quejas de algunos lectores y televidentes diciendo que “no le ven nada de malo” a llevar a un payaso a entretener a los niños mientras los padres miran el partido. He consultado con colegas de varios otros países, incluyendo España y Argentina, y me comentan que dicho fenómeno no se presenta en esos estadios. Tampoco en los de la MLS. Entonces, o El Salvador es un país extremadamente innovador que va a la vanguardia del “fútbol espectáculo” o simplemente no estamos en nada. Me decanto por lo segundo. Lo siento. Si a su hijo no le interesa el partido será porque o no le gusta lo que lo han llevado a ver (y no lo culpo, el nivel es paupérrimo) o porque de plano esto del fútbol no es para él. En todo caso, cómprele un capirucho, un yoyo Duncan o un PSP, lo que sus recursos le permitan. El payaso debe estar en el circo. O en una ocasión se le ha visto presidir la Federación. Pero eso es otro asunto.

Que aprendan estos dirigentes que el espectáculo que hay que mejorar es el de la cancha. Si se multara por eso, muchos tendrían más deudas que los buseros.

Ya que estamos con lo de la señalización, yo le pusiera un “Ceda El Paso” a algunos dirigentes que lejos de vivir para el fútbol han vivido de él, y le den la oportunidad a personas que sí están interesadas en rescatar el talento que sin lugar a dudas existe en El Salvador.

A los deportistas en general (no sólo hablo de futbolistas, ojo) los designaría como “Eje Preferencial” para evitar fiascos en competencias internacionales de toda índole, incluyendo eliminatorias mundialistas.

Finalmente, un paso cebra para la transparencia. Que pueda transitar libremente y sin atropellos. Ya suficientes vejámenes ha sufrido como para que le sigamos negando el paso.

Y antes de sacar a relucir ejemplos de lo anterior, yo mismo me muestro una señal de ALTO. Saludos a todos.

El blog, en vídeo, siguiendo este enlace: http://bit.ly/uf6g4T

 

ACLARACION NECESARIA: Si después de leer el presente blog su conclusión es que éste contiene tintes políticos, lo más probable es que esté equivocado.

OFERTAS QUE QUISIERA VER EN ESTE “VIERNES NEGRO”

Aquí en Estados Unidos la semana del Día de Acción de Gracias lleva incluida la locura del famoso “viernes negro”. Para el que no se entera de lo que esto se trata, es el día después del Día de Acción de Gracias cuando los comercios ponen ofertas escandalosas en algunos productos con la intención de acaparar la atención de los consumidores y “hacer su agosto” (en noviembre).

El viernes negro genera una suerte de locura colectiva en este país ya marcado por el desenfrenado consumismo. A manera de ejemplo, hay gente que ha estado acampando afuera de una popular tienda de electrodomésticos desde hace algunos días para poder ser uno de los pocos en poder comprar por $200 dólares un televisor que usualmente cuesta $500. Y es así con la ropa, calzado y lo que a usted se le ocurra.

Nunca he sido de hacer cola para comprar algo, y mucho menos madrugador, por lo que jamás me han atraído demasiado las ofertas que vuelven loca a buena parte del colectivo de este país. Quizá porque nunca han ofertado algo por lo que enloquezca. Meditando, me puse a pensar qué podrían ofrecer en las tiendas para hacerme madrugar y enfrentar el frio para ir a adquirirlo a precio de “me lo llevo”. Y aquí una lista:

1)      Dirigente de fútbol capaz. Este modelo administra los clubes de forma eficiente, permite que sea el entrenador quien forme al equipo, paga a tiempo los salarios del plantel y se involucra en el deporte para ayudar a su desarrollo y no para alimentar un inagotable ego. Precio original: invaluable. Precio de oferta: (lo que sea, lo pago)

2)      Un Sistema de Alarmas para la FESFUT: Uno que sea súper seguro y que no permita que la historia de alguna que otra gestión anterior se repita, donde la faena de presidir sea encomendada al más incompetente de los incompetentes. Este sistema moderno impide semejantes atrocidades manteniendo la dignidad y respetabilidad de la institución. (Por este si haría cola en el frío desde 1 mes antes, para asegurar la compra.)

3)      Pastillas para la Memoria: Para que nadie se olvide de la Selección de Fútbol Playa y lo que hizo en el pasado Mundial, y que no queden en el olvido colectivo.

4)      Algunos libros: “Como Ganarle a México en el Estadio Azteca para Dummies” (de Alexandre Guimaraes), “El Libro de las Mentiras” (de Aleister Crowley, para conocer el modus operandi de nuestros gobernantes) y “Manual de Eficiente Seguridad Pública para Demagogos” (Anónimo)

5)      El súper popular juego de mesa: “Encuentra las Guacamayas y los Barriles llenos de Pisto”

Revisé, y en ninguna tienda ofrecen eso este año.  Una lástima.

 

Del Payaso Mentirita y el Ambiente Circense del Fútbol de El Salvador

Yo pasando iba, de trabajar venía…

Y de repente, un colega me hizo llegar un comunicado suscrito por la Directora de Mercadeo y Comunicaciones del Alianza FC. En él hacían el anuncio que para el partido del 17 de noviembre contra CD Aguila en la “Tribuna Familiar”  contarían con la animación del Payasito “Mentirita” y… ¿saben qué? Paré de leer allí. Lo demás era inconsecuente.

Salarrué no podría haberse inventado algo más gracioso. Alfredo Espino no podría haberlo hecho más poético. Leí otra vez el anuncio, lo saboreé, lo digerí. Dicen en un canal de televisión: “Pasa en la vida real, pasa en las películas.”

Es que la realidad es que sólo esto faltaba en nuestro maltrecho y vilipendiado fútbol. Un payaso con pintura en la cara para acompañar a los que nos entretienen sin siquiera ponerse una nariz roja.

Llevar a un payaso a “animar” en la tribuna es reconocer de forma irrefutable que el “espectٞáculo” que el campeón actual del fútbol de El Salvador es tan magro que se necesita de los servicios de un bufón para entretener a los asistentes al estadio. Todavía recuerdo la época en la que de chico mi papá me llevaba a la cancha y dónde la fuente de entretenimiento estaba en el terreno de juego. Y, sí. Eran otros tiempos.

Pero ya viéndolo bien, esto tiene su lógica. Es consecuente. El ambiente circense ha estado presente en el fútbol de El Salvador desde hace años. El fútbol salvadoreño caminó sobre la cuerda floja (sin red protectora) cuando se le encomendó hace años las riendas del deporte a nivel nacional a las manos más incompetentes imaginables. ¿Había diferencia entre eso y poner a Mentirita en la tribuna familiar del Alianza?

Pasa en la Tribuna Familiar, Pasó en la FESFUT.

En un programa televisivo el líder de la barra de un equipo de fútbol nacional (casualmente, el mismo Alianza) dice que el espacio de su barra es “desde las gradas haciendo buen uso de la libertad de expresión” al mismo tiempo que confiesa haber apedreado la casa de un ex jugador del club (ahora panelista del programa). Y no conforme con eso, dice que en el fútbol los que cobran son los dirigentes y jugadores, más no los aficionados “que nada más aportan” al mismo tiempo que cuenta a grosso modo que viajó con el equipo a los Estados Unidos de forma “mancomunada, mitad y mitad con la dirigencia”, a “cuidar a los jugadores, que se descuidan más de la cuenta”. Mirá vos el altruismo de esta persona, dejar a su familia y trabajo para ir a cuidar de los irresponsables jugadores en su viaje por Texas.

Pasa en la Tribuna Familiar, Pasa en la Barra.

Honestamente le creo más al tragasables. Me fío más del mini carrito donde parecen caber 40 payasos, del mago que parte en mitad a la bella asistente con un serrucho que del humo que nos han vendido por años. Humo que se ha pagado a precios altísimos.

Pensándolo bien, aqui el más serio de todos es Mentirita. Me dan miedo los payasos, la verdad. Pero le tengo más miedo a los otros. A los que no se pintan.

Este blog, en vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=h__ugmthFSI

¡QUE ALGUIEN ME EXPLIQUE! (¿POR QUE? ¿POR QUE? ¿POR QUE?)

Puesiesque estaba el otro día trabajando en un canal local de Los Ángeles donde los fines de semana presento el segmento de deportes durante el noticiero. El principal problema que tenemos a la hora de armar el segmento es la cuestión del tiempo: Siempre hay mucho deporte que mostrar los fines de semana y el tiempo asignado es muy poco. Una de las primeras lecciones que hay que aprender en este mundillo es a administrar los minutos otorgados como se administra una cantimplora de agua en el desierto del Sahara.

El proceso de creación del segmento deportivo es usualmente tan sencillo como agradable: se da orden de prelación a las notas del día y lastimosamente algunas notas no pasan al aire para darle entrada a las de mayor interés general. A manera de ejemplo: de maduro se cae que en un segmento deportivo angelino, un partido América-Guadalajara es más importante que- digamos- Independiente-Racing. Y si hay que escoger entre esas dos notas, ganará el primer partido mencionado. Muchas veces las decisiones entre un servidor y la producción son consensuadas y relativamente fáciles de tomar. Los años de trabajar juntos y la amistad personal hacen gozoso el proceso creativo. Menos el otro día. Y eso les quiero contar.

Con la “novedad” del sábado pasado que teníamos muchas notas deportivas que ajustar a un tiempo ridículamente corto (“Novedad” entre comillas porque es nuestro pan de cada día). El productor, cuyo nombre no revelaré aquí (pero que llamaremos por el seudónimo Javier R.) decidió que el segmento debía incluir una nota sobre el multitudinario entreno del Real Madrid en el Santiago Bernabeu previo al partido de ida de la Supercopa de España, y que dicha nota iba en detrimento de los goles del derbi capitalino salvadoreño Marte vs. Alianza.

Siendo salvadoreño de pura cepa, y viendo que un partido de semejante trascendencia era de sumo interés para la comunidad salvadoreña en el Sur de California, decidí querellar con Javier R. Le expliqué que a mi criterio a nuestra audiencia le interesaba más ver los goles de un partido “por los puntos” que la previa de un partido de pretemporada, por más que se tratara del Real Madrid y el Barcelona. La discusión fue tan larga como acalorada. Javier R. dio su punto de vista, contrario al mío, aduciendo la importancia mundial del cotejo español, yo velando por los intereses de la comunidad salvadoreña en esta ciudad.

Confieso que pensé que tenía la discusión ganada. Alegué mejor, fui apasionado, en fin, grité más y hasta perdí un poco las casillas. Javier R., sin embargo, tenía un as bajo la manga. Me mostró las imágenes del consabido derbi capitalino y me mostró los graderíos del Estadio Cuscatlán. Y me dijo: “¿Y cómo va a ser de vital interés para los salvadoreños de Los Ángeles un partido que ni siquiera es del interés de la gente que vive en El Salvador?” Fue un gancho al hígado. Cuan Muhammad Ali con George Foreman, Javier R. había permitido que yo le golpeara con toda la fuerza de mis alegatos hasta el cansancio, para darme un certero golpe de knockout, del cual era imposible recuperarse.

Y es que me fijé en la verdad de sus palabras, de cómo el Cuscatlán era el “Monumental”, pero un vacío monumental. El derbi  capitalino… protagonizado por el vigente campeón…jugado prácticamente en familia. Una vergüenza.

¿De quién es la culpa? ¿De la economía nacional que no permite que la fiel afición gaste en entradas para el partido de su amado equipo? ¿Es la culpa de las dirigencias de poner los precios a niveles inaccesibles para las grandes mayorías? ¿Qué pasa?

Se puede llegar a varias conclusiones, claro está. Uno puede concluir, por ejemplo, que el producto que ofrece la Liga Mayor de Fútbol es tan malo, que aunque los partidos no compitan con un Real Madrid-Barcelona el estadio no se va a llenar porque a la gente no le apetece pagar por ver un producto mediocre. O si seguimos la escuela del Profesor Israel, podemos concluir que, en rigor, El Salvador está tan intoxicado del fútbol español que el criollo pasa a un puesto secundario en las preferencias de la afición. Puede ser que- en efecto- la gente ande “jodida de pisto”. O que el sábado sea no de estadio sino que de playa, montaña, o de llevar a los hijos a las piñatas de los compañeritos del kínder. ¿Todas las anteriores? ¿Tal vez una teoría ecléctica? (Es que ese día me toca lavar la ropa y llevar a los niños a pasear para que mi esposa me dé permiso de ver al “Barçita” con mis cheros al día siguiente).

He roto mi silencio en este blog para pedir que alguien me explique. Como diría Jose Mourinho (y dale con el fútbol español…) ¿POR QUE? ¿POR QUE? ¿POR QUE?

Como corolario al cuento, debo narrarles que- a pesar del golpe letal asestado por el productor Javier R. (nombre ficticio, reitero)- el combate dialéctico terminó en un empate, ya que nos sobró tiempo y ambas notas- la que él proponía y los goles del Alianza (que sugerí yo)- entraron en el segmento. Y nos fuimos a cenar después del noticiero. Y siacabuche.

Chau, River…te estaremos esperando.

El domingo 26 de junio de 2011 quedará para siempre recordado como el día del desenlace del largo drama del Club Atlético River Plate. Algunos dirán que la pesadilla de los millonarios está lejos de acabar, después de todo, están condenados a la ignominia que le representa a uno de los equipos más grandes de Argentina y de reconocimiento mundial jugar en el Torneo Nacional B. Y sí, el calvario seguirá. Pero el mazazo de ver al equipo descender es el más fuerte alguna vez recibido por este equipo y su enorme afición. Lejos.

Después de todo, River es un equipo con 110 años de gloriosa historia. Por allí han pasado nombres que han llegado a tener fama mundial, y que durante su existencia ha estado más acostumbrado a ganarlo todo que a verse humillado. Hasta el domingo 26 de junio, sólo tres equipos jamás habían perdido la categoría en Argentina: Independiente, Boca Juniors… y River Plate. Un descalabro inédito.

Daniel Alberto Passarella, actual presidente del club, es en todo caso (junto a los jóvenes que el domingo dieron la cara en la cancha por la institución) el sospechoso a quien en las películas lo encuentran con el cuchillo ensangrentado junto al cadáver. Pero River venía herido de muerte hace mucho, con la gestión de José María Aguilar, que dejó al equipo millonario en una situación económica y deportiva muy comprometida. (Muchos dicen que lo de Aguilar entra en la materia de lo criminal). Uno de los errores del “Kaiser” Passarella fue pensar que podía revertir la situación él mismo, se alejó de todos los que podían aconsejarlo y metió al equipo en una política de austeridad que causó que la plantilla no fuera lo suficientemente bien reforzada. Olvidadas quedaron las aseveraciones que antiguas glorias riverplatenses iban a regresar a Núñez a ayudar al equipo a salir del hoyo. El referente de esta triste etapa era Matías Almeyda, que había regresado del retiro para ayudar a la causa. Tuvo que ver a su River descender desde un costado ya que se perdió el último partido por acumulación de tarjetas amarillas.

Algo se hablará del penalti que el árbitro no le dio a River más temprano en ese partido fatídico contra Belgrano de Córdoba. Quizás la historia no hubiera cambiado. Los problemas de River no se iban a solventar con esa pena máxima no cobrada (Pavone falló un posterior penalti). Al ver a este River daba la impresión que buscaba la manera de dejar ir las oportunidades. Igual, todo eso es ya mera especulación. El partido acabó en empate y River Plate jugará en la B Nacional, un torneo muy duro, jugado en canchas que distan mucho de las de la primera división, y donde la afición del equipo visitante no puede ingresar a los estadios. Será todo un periplo, y nadie puede garantizar que en sus actuales condiciones River pueda regresar tras sólo un año.

Para muchos que no están familiarizados con el futbol argentino será quizás hasta motivo de sorpresa ver las expresiones de tristeza, dolor y violencia que causó el descenso del millonario. Habrá entonces que explicar que en ese país el fútbol es un fenómeno social que se vive como no se vive quizás en ninguna otra parte del mundo. Lo he dicho antes: el fútbol podrá haber nacido en Inglaterra, pero fue a sacar su doctorado en “pasión” en Argentina. Ese país vive el fútbol de una manera distinta, no le busque otra explicación. También hay que decir que los violentos, los barrabravas, usan la excusa de la pasión por un equipo para desatar sus más bajos instintos. Son criminales disfrazados con los colores de un equipo. Los intereses que los barras manejan en cada club van más allá de lo que se habla libremente en muchos medios. Las famosas luchas entre barras y muchas veces “intra-barras” son duelos a muerte por dinero, favores, viajes y poder.

Con el descenso de River Plate pierden más que los aficionados y socios del club. A pesar de la celebración de los fanáticos de Boca Juniors, el xeneize pierde porque pierde su clásico. Pasará por lo menos un año antes que podamos ver un Boca-River, el partido que atrae la atención aún del que no es asiduo del fútbol argentino, la carta de presentación del fútbol argentino por el mundo.

El fútbol argentino todo pierde con el descenso de River Plate. Ha descendido un grande. A los que nos gusta el fútbol no nos queda más que esperar que el club vuelva por sus fueros. Estaremos esperando su regreso. Por el bien del deporte.

Esa pasión contagiosa llamada “Selecta”

Debí sospechar que algo raro pasaba. Los primeros minutos del partido contra Panamá los escuché por radio, y cuando sonó en el RFK el Himno de El Salvador los ojos se me llenaron de lágrimas. En ese momento se me llenó el pecho de una mezcla de sensaciones, no todas las se explicar. Sí, hubo nostalgia por la patria, los amigos y la familia. Pero era algo más, al momento de escribir estas líneas no lo puedo expresar de la mejor manera, por eso ni intentaré. Solo se que todo se olvidó. Todo. Lo importante era ver que ganara la Selección.

El que ha leído este espacio en el pasado sabrá que he sido crítico de la manera como se maneja el deporte en general en El Salvador, y el fútbol en especial. No crea que eso se me olvida. Y tampoco crea que eso me hace menos salvadoreño. Soy un convencido que se puede construir también desde el disenso. No estar de acuerdo en el manejo del fútbol salvadoreño no equivale a desearle mal a nuestra Selección. Todo lo contrario.

Contrario al vaticinio ofrecido en este espacio El Salvador logró jugar el cuarto partido. Haciendo uso del espacio que nos dan en Fanáticos+ de Canal 21 dije que a partir de los cuartos de final cualquier cosa podia pasar. En río revuelto, ganancia de Pescadores, reza el dicho. El nivel futbolístico de la Copa Oro ha sido francamente muy bajo, por lo que pensar en un pase a la semifinal no era del todo descabellado.

Ya instalado frente al televisor sufrí el partido como el que más. ¿Habrán sido las notas del Himno Nacional? ¿El dolor de patria? Algo operó para que perdiera completamente los papeles. Algunos lo llamarán “Pasión”. Una seguidilla de altibajos, sufriendo con cada posesión canalera y con cada oportunidad fallada por los nuestros, a la alegría transitoria por la ventaja obtenida, a la incredulidad por el gol del empate… Y confieso que he tenido que esperar algunas horas para poder sentarme a redactar estas líneas con una cabeza más fría.

Ni la victoria sobre Cuba los hizo un mejor equipo ni la derrota ante Panamá los hace peores. Es lo que hay. No es ningún misterio que a los nuestros les falta crecimiento, pero ha quedado evidenciado que el talento natural está. Sin dudas.

No basta con ser optimistas y no basta la garra cuscatleca. A las autoridades del fútbol les compete generar las condiciones para que Rubén Israel pueda maximizar el potencial de los jugadores actuales, y que se vayan formando a los que con seguridad vendrán después. No es mucho el misterio, no es alquimia. Se trata de ver a quienes tienen éxito y tomar lo que nos sirve para potenciar el talento que hay. Fuerzas básicas en los clubes, divisiones infantojuveniles, jóvenes que se formen con buenos conceptos deportivos, y que al mismo tiempo puedan adquirir la madurez para manejar el éxito, de tal suerte que si logran emigrar a ligas más competitivas logren enfrentar el reto de forma exitosa y no regresar pocos meses después sin pena ni gloria.

El talento y las ganas no serán suficientes sin disciplina y orden. Dentro y especialmente fuera de la cancha.

Saludos.

 


Uno, Dos, Tres… Afuera.

Se acerca la Copa Oro 2011 y a nuestra Selección Nacional le tocará un “bautizo de fuego” en Dallas contra la Selección Nacional de México. El resto del grupo “A” lo conforman Cuba y Costa Rica. Más de un aficionado me ha preguntado- principalmente por la vía del Twitter- mi opinión sobre el papel que pienso hará nuestra querida Selecta en el certamen.

Es el impulso natural de muchos seres humanos el pretender quedar bien con las demás personas siempre, responder a veces no con la verdad (o nuestra versión de ella) sino que de una manera que agrade al interlocutor. Y una pregunta sobre nuestra Selección tiende a ser delicada, porque usualmente el que pregunta espera escuchar que todo está bien y que la “Selecta” está para ganar sino el torneo al menos el grupo.

No puedo negar el impulso que me nace. Quisiera poder en esta entrega decirles que este domingo El Salvador le ganará a México, y que luego Costa Rica y Cuba serán presas fáciles para los once leones vestidos de azul. Será confuso quizás si digo que no solo deseo que eso pase de todo corazón, sino que además me gustaría poder decírselo a ustedes. Pero eso último no puedo.

La Selección viene de un empate a dos contra Honduras en Houston, partido amistoso en el cual pudo haber salido goleada en el primer tiempo y que pudo rescatar en la segunda mitad. Que quede constancia que el espíritu de lucha no se le cuestionará a los jugadores. Ya en anterior entrega declaré que en este espacio la frase “amor a la camiseta” no tiene cabida. Los muchachos irán a hacer su trabajo haciendo lo mejor que puedan. En eso confiamos, al menos.

Un médico estudia la sintomatología actual de un paciente aunada a su historial médico para hacer un diagnóstico completo de su enfermedad. En este caso, el paciente es un país que ha carecido de un verdadero sistema de preparación de jugadores, que hace mucho dejó de ser una fuerza importante en la región, con una liga tan pobre como la capacidad de sus dirigentes. En el país ha habido quienes han vivido del fútbol y no PARA el bien del deporte. No tienen un pelo de tontos. El provecho ha sido para ellos, y para ellos solos.

Es tan pobre lo nuestro, que basta con escuchar por las noticias que ha aparecido un jugador nacido en el extranjero de padre o madre salvadoreña y que juega en cualquier equipo foráneo, para ofrecerle ser parte de la Selecta. No dudo de la capacidad de un Purdy, Alvarez, Mayén o quien sea. Pero en muchos casos ¡ni siquiera los conocemos! Por último no es la culpa de estos jugadores. El mal está en la organización. Un país que hace unas semanas vio como sus seleccionados dejaron de entrenar por no tener arreglado el pago de salarios y premios por la Copa Oro no puede esperar competir contra equipos con mayor organización y jugadores de mayor rodaje.

Por ahí leí que alguien dijo: “México tiene al Chicharito pero nosotros tenemos a Fito”. Muchachos, como chiste está bien. Como recurso sicológico para entrar al partido no sintiéndose inferiores se podrá entender. Tomarlo en serio es una locura. No he endiosado nunca a Javier Hernández, ni antes de la Final de la UEFA Champions League, ni mucho menos ahora, pero hay que reconocer que si bien desapareció completamente en Wembley, no es casualidad que juegue para el campeón de la Liga Premier y subcampeón de Europa. Y el Chicharito es solo un ejemplo de la Selección mexicana. Hay otros. En Costa Rica ni se diga, exportando elementos para Europa hace rato, y con el proceso Lavolpe hace ratos encaminado.

Y mientras tanto nosotros, contra México a jugar apenas el segundo partido de la era de Israel, pocas semanas después de parar los entrenos por falta de acuerdo en los pagos de un equipo compuesto por jugadores que en su mayoría juegan en una de las ligas con nivel más bajo de Latinoamérica y otros foráneos a quienes apenas conocemos… ¿con cuántos fogueos en la bolsa?

El que avisa no traiciona. No espero buenos resultados de la fase de grupos de la Copa Oro para El Salvador. Quiero pensar con el corazón pero no puedo. No conozco el juego de Cuba y por eso pienso que con ellos se podría puntuar. Pero hasta allí. No se enoje conmigo porque no soy yo el enemigo. Pídale cuentas a su dirigente más cercano.

Disfrute los tres partidos de la Selecta en Copa Oro, porque un cuarto no habrá.

Ojalá me equivoque. Ojalá.

 

El trabajo de ser seleccionado nacional de fútbol.

Si pudiera hablar con el Roger Valdivieso de mil novecientos ochenta, le diría que la vida le va a resultar menos complicada si aprende a llamar las cosas por lo que verdaderamente son. Sí, a ese Roger de escasos cinco años le hubiera convenido, por ejemplo, entender que los presentes que aparecían bajo el árbol de Navidad no eran de parte de un mágico “Santa Claus”, sino un regalo producto del trabajo y la bondad de sus padres, y que de paso aprenda desde chico lo que significa la palabra “agradecimiento”, que mal tampoco le iba a caer.

En rigor, a muchos nos cuesta identificar las cosas por lo que verdaderamente son. Muchos confundimos el concepto de “ilusión” con la palabra “amor” en las relaciones sentimentales y el precio que se paga es desgastante. Otros tienden a confundir el concepto de “disenso” y lo llaman “enemistad”. Hay otros que, por ejemplo, llaman “periodismo” al concepto de “difundir con vehemencia y de forma consuetudinaria los intereses de la empresa”. En fin, muchos de los males de nuestra sociedad radican en precisamente no llamar a las cosas por su verdadero nombre.

Hoy les propongo tomar un pasito. No se trata de cambiar el mundo de una sola vez. “Paso a paso”, dijo alguna vez “Mostaza” Merlo.

Hablemos entonces de la Selección Nacional de fútbol. Hoy me enteré que los jugadores de la “Selecta” decidieron no seguir entrenando porque no han llegado a un acuerdo económico con la Federación sobre sus sueldos durante la Copa de Oro.

Nótese que en esta entrega mi intención no es atacar ni a la Federación, ni a los seleccionados. Gastar espacio en hablar de la improvisación por parte de las autoridades del balompié en nuestro país es redundar. Y necio sería no reconocer la preocupación de los jugadores afectados por semejante incertidumbre.

Pero como no puedo cambiar a las autoridades del fútbol, ni puedo de mi bolsillo pagar sus sueldos y “premios” a los jugadores, me toca cambiar a mí. Entonces mi propósito es de no volver a decir que los jugadores se presentan a vestir los colores de la Selección Nacional de El Salvador porque “sienten la camiseta”, o porque “aman los colores nacionales”. No. A las cosas por su verdadero nombre. A esto se le llama un trabajo.

“Trabajo” dice la Real Academia Española, es “ocupación retribuida”.

La actitud de los jugadores de cesar en los entrenamientos denota que ellos la tienen muy clara. Los que nos hemos equivocado garrafalmente hemos sido los que alguna vez hemos ejercido de aficionados, con la ilusión que el que viste la camisa del país lo hace “por amor a la patria”. Al menos esto ya no es cierto en la selección de El Salvador. En otros países la realidad será otra. En nuestro país es llanamente un trabajo. Jugar un partido o un torneo internacional para devengar un salario que les permita subsistir y mantener a sus familias. Perfectamente entendible, justificable y loable.

A mí me fascina mi trabajo- soy un privilegiado de poder trabajar haciendo lo que me gusta- pero dudo que lo pudiera seguir haciendo si no me pagaran por ello. Por eso entiendo a los jugadores.

Existen países en los que la motivación por ir convocado a la Selección nacional va más allá de un posible premio o salario. Hay algunos jugadores cuya vida económica está resuelta (por ejemplo, Lionel Messi) y lo hacen por ese “amor a la camiseta” o “amor al país” que los aficionados idealistas hemos querido ver siempre. Hay otros que aún sin esa fortuna en el banco aceptan representar a su país en torneos internacionales porque saben que la selección es una vitrina que los catapultará a un mejor club, con un mejor sueldo en una liga de mejor nivel.

Los jugadores salvadoreños parecen haber reconocido de forma más clara lo que muchos aficionados y miembros de la prensa no logran visualizar: La “Selecta”  ya no es una vitrina para que el jugador salvadoreño se luzca ante los ojos del mundo para catapultarse a algo más grande, como lo fue, por ejemplo, para Jaime Rodríguez y Jorge González. Usted podrá acusarme de desmemoriado, y decirme del “salto” que dieron algunos de nuestros muchachos producto del ciclo de Carlos de los Cobos. Yo le diré que lo recuerdo perfectamente, pero que mire dónde juegan ellos en la actualidad. “Saltar” para estar de regreso a los seis meses o un año (o menos) no es “catapultarse” ¿o sí? ¿Habrán reconocido nuestros jugadores que desde hace años el nivel futbolístico de la Selección es tan pobre que el mayor atractivo que pueden presentarle a un equipo de la MLS es su poder de convocatoria en taquilla por su calidad de salvadoreños?

Por la sintomatología presentada, pareciera que sí.