Nació el 14 de mayo de 1967 en Balcarce, Argentina. Desde hace cinco años es editor del periódico El Diario de Hoy. Su especialidad son los deportes, el cine y los viajes. Cubrió los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y el Mundial de Alemania 2006. Ha viajado, por trabajo y por placer, a más de 60 países en el mundo.

17 Agosto 2008

A toda velocidad

Archivado en: General — Claudio @ 21:26

Después de la primera semana, Beijing 2008 deja algunas conclusiones y una gran duda. Las conclusiones son que China ganará más medallas de oro que ningún otro, que El Salvador hizo un digno papel, que Rafael Nadal está en el pico de su carrera y que los atletas latinoamericanos –salvo raras excepciones- están muy lejos de la elite. Y la duda es la siguiente. ¿Cómo es posible que se batan tantos récords, sobre todo en natación?

Las sospechas del doping sobrevuelan Beijing, y no se salva ni el mismísimo Michael Phelps, que logró la hazaña de obtener 8 medallas de oro en estos Juegos. Las marcas anteriores, muchas de ellas de Atenas 2004, quedaron pulverizadas con una facilidad asombrosa. Es más, hay casos que llaman la atención: la nadadora Dara Torres, de 41 años, tiene mejores tiempos ahora que cuando tenía 17 y compitió en sus primeros Juegos Olímpicos, los de Los Angeles 1984.

Si alguien se dopó, difícilmente se sabrá a menos que haya cometido una torpeza y entonces salte en el control. Hay tanto dinero en juego, que habitualmente los tramposos aventajan en tecnología por varios cuerpos a quienes controlan. Los bloqueadores de sustancias prohibidas –esos que borran todo lo uno ha consumido sin dejar rastros- cada vez son más sofisticados, pero nadie es culpable hasta que no se demuestre. Y menos a Phelps, que ha demostrado tener un físico superdotado y una capacidad aeróbica descomunal.

Sin embargo, al margen de la sospecha del uso de estimulantes hay otros elementos externos que han ayudado a que estas marcas sean superadas, y aparentemente son lícitas. Ya no se diga que ahora todos son profesionales y viven exclusivamente para eso, por lo tanto pueden entrenarse todas las horas que necesiten sin necesidad de pedir permiso. Además, tienen una dieta especial y monitorean sus movimientos por video todo el tiempo, de manera de poder corregir cualquier impureza técnica.

Tanto se ha profesionalizado la natación que Speedo diseñó –en colaboración con la NASA- el polémico traje de baño que reduce la resistencia al agua y permite consumir menos oxígeno. Dos ejemplos ilustran la efectividad de este bañador. 1) 33 de los 36 que ganaron medallas en Beijing lo usaron; 2) es tan efectivo que algunas marcas como Nike o Adidas le permitieron a los nadadores que tienen contrato con ellos que usen el de la competencia para no perder chances.

Hay otros dos factores externos y están en la piscina. El primero es que la cantidad de carriles. A pesar de que compiten un máximo de 8, ahora hay diez andariveles. Los de cada costado no se usan, con lo cual se reduce la turbulencia del agua y eso, dicen, ayuda a nadar algo más rápido. Otra nueva característica de la piscina es su profundidad, ya no es de dos metros sino de tres. Según expertos, eso favorece a nadadores como Phelps en el momento de entrar al agua, ya que puede estar durante más tiempo debajo de ella y sacarle más provecho a su patada de delfín.

Así y todo, aún con esas explicaciones técnicas, la sombra del doping sobrevuela Beijing. Mientras tanto, los récords siguen cayendo y cambiando de dueño con una asombrosa facilidad.

10 Agosto 2008

Lejos del mundo

Archivado en: General — Claudio @ 18:07

Beijing 2008 ya es un hecho. Al margen de los intentos de boicots y de los mensajes políticos, China se esmeró –y el resultado fue una inauguración fantástica y una organización que roza la perfección- para mostrarle al mundo su mejor cara, la que viene maquillando desde hace años para y sesta gran fiesta.

Y ahora, además, empezó a demostrar que parte de la preparación para los Juegos Olímpicos no sólo tenía que ver con escenarios y logísticas sino que además deportivamente están a punto de demostrar que es el país más fuerte del mundo. Eso ya se insinuaba en Atenas 2004, donde Estados Unidos tuvo que hacer un esfuerzo enorme para prevalecer en el medallero. Esta vez, nadie tiene dudas de que los chinos ganarán más medallas que ningún otro.

En los primeros días, su himno ya sonó seis veces, una por cada vez que un chino sube a lo más alto del podio a recibir la presea de oro. Entonces, surge inevitablemente la pregunta, ¿alguna vez podrá El Salvador ganar una medalla en los Olímpicos? ¿Por qué nos cuesta tanto?

Bien, cuesta tanto porque es difícil. Incluso países con gran tradición y excelente preparación a veces ganan unas pocas. De hecho, en Centroamerica sólo Costa Rica logró medallas alguna vez y lo hizo a través de las hermanas Silvia y Claudia Poll, que en realidad son de sangre alemana.

Los deportes con mayor cantidad de preseas son la natación y el atletismo, dos disciplinas prohibitivas para los salvadoreños y también para muchos de los países latinos. ¿Excepciones? Algunos caribeños, muy pocos mexicanos y nada más en atletismo. Allí el biotipo no ayuda, sobre todo si hay que competir con esas máquinas de nadar, correr o saltar que son los australianos, holandeses, estadounidenses o japoneses… Algo parecido ocurre con el atletismo.

El físico juega un rol fundamental y hay veces que ni entrenándose 24 horas al día –si eso fuera posible- alcanzaría para alcanzar el nivel del grupo de elite. Los caribeños son buenos en velocidad, los etíopes en distancias medias y los keniatas en resistencia. Por eso el loable lo de Ana Camila Vargas en remo, aunque sabemos que jamás podrá con las rusas, alemanas y otras fornidas europeas.

La fuerza y la resistencia física también son fundamentales en pesas, en judo, en ciclismo, lucha… Con lo que tenemos nos alcanza para participar, pero no para ganar. Así de simple.

En los deportes de conjunto, ni lo pensemos. A El Salvador le cuesta imponerse a nivel regional, imposible pensar en ir más allá. Descartemos el fútbol, vóleibol, baloncesto, balonmano, hockey, wáter polo, béisbol, softbol, tanto en masculino como en femenino.

Si el físico no ayuda y tampoco somos buenos en conjunto (virtudes de países como Argentina, Brasil, España, Italia y Francia, por nombrar algunos), la única alternativa son los deportes de precisión, donde lo mental prevalece sobre lo físico. Ahí es donde El Salvador debería centrar sus objetivos. Ejemplos: tiro y tiro con arco. La diferencia con la elite ahí es alcanzable, porque se soluciona con entrenamiento.

La otra es depender de que nazca un superdotado –quizás ahora tenga 2 años y todavía ni él lo sabe- y logre cambiar la historia. Puede que sea un fenómeno del tenis, del hipismo, del boxeo… y algún día se pueda ganar una medalla.

27 Julio 2008

Una enfermedad crónica

Archivado en: General — Claudio @ 21:26

Se viene del mes de agosto, comienza una nueva etapa de las Eliminatorias para Sudáfrica 2010 y la Selecta vuelve a entrar en escena. Lo bueno es que tuvo dos amistosos para poder entrenarse como equipo y nada –por ahora- parece conspirar para que los equipos entreguen a sus jugadores.

Lo malo es que la selección de De los Cobos volvió a exhibir una alarmante carencia de gol en los dos últimos juegos, dos 0-0 ante Guatemala y Jamaica que no se pueden considerar malos resultados en sí mismos, pero que nos hacen recordar que el problema de la falta de definición sigue sin solucionarse.

Es cierto que Williams Reyes, un jugador de área, ya fue nacionalizado y jugó ambos partidos, pero aún no ha anotado y eso –aunque él seguramente no lo admita- le genera cierta ansiedad.

Sin Eliseo Quintanilla, la Selecta es otro equipo. Y no sólo por la magia que siempre aporta Cheyo, eso nadie lo discute. Pero es irremplazable, además, porque es la llave para el gol. Él es uno de los pocos que pueden abrir un partido con un tiro libre milimétrico o tener la sangre suficientemente fría para ejecutar un penal en un momento crítico. Así se le ganó a Panamá, así fueron la mayoría de los goles en la Copa Uncaf.

Quintanilla no es un goleador de raza y jamás lo será, pero es el único que tiene precisión para darle al arco rival lo más lejos posible del portero y lo más cerca de los palos.

Sigo sosteniendo que el partido ante Panamá (3-1) se ganó por él, por un fallo dudosísimo del árbitro Marco Antonio Rodríguez y por una buena dosis de fortuna. En esta etapa todo será más complicado porque el nivel de los adversarios es superior, aunque el grupo que le tocó a El Salvador es el más accesible. Costa Rica no pasa por su mejor momento, Haití no es una selección que deleite y Surinam –cuna de grandes jugadores que después brillaron en Holanda- no parece estar a la altura. Todos nos pueden ganar (sobre todo cuando la Selecta vaya de visitante), pero a todos se los puede derrotar. Claro, una vez más, para hacerlo hay que anotar goles. Ese es el karma. ¿No podemos organizar un amistoso contra Anguila para motivar a los muchachos?

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