Vida después de Cartagena

REFLEXIONES SOBRE LA VI CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

La estrella del cónclave -uno de los tantos frecuentados por los jefes de estados latinoamericanos- no fue la plática sobre la legalización del consumo y portación de marihuana como vía para replantear el combate al narcotráfico; esa discusión, de hecho, ni estuvo en la agenda oficial. Tampoco fue Hugo Chávez, a pesar de su enfermedad o del incesante empeño de quienes aún piensan las Américas desde las claves mentales de la Guerra Fría. Ni siquiera fue Cuba, que siempre está ahí a pesar de no estar y cuya ausencia volvió a ser motivo para que la declaración conjunta se truncara. ¿De qué se trató, entonces, esta cumbre?

La cumbre de Cartagena, como cualquier otra en realidad, solo puede entenderse a partir de los guiños políticos, de los mensajes subliminales que los mandatarios o sus comitivas se enviaron entre ellos o a través de ellos para marcar sus territorios, preferencias y alianzas internacionales o, incluso, de los usos que los políticos dieron a la reunión para atender sus necesidades domésticas. Esta cumbre, como cualquier otra, fue una cumbre de acciones políticas (politics, según el término anglosajón) y no de discusión sobre políticas públicas regionales (policies). Desde esa claridad se pueden entender los gestos que fueron y los que no.

Empiezo por un suceso que puede sonar caricaturesco, inocuo, desde la vibra política latinoamericana: el incidente protagonizado por 21 agentes de seguridad estadounidenses y 21 prostitutas en el Hotel El Caribe de la ciudad colonial. El escándalo del servicio secreto del Presidente Obama, y sobre todo la repercusión mediática que tiene en Estados Unidos, habla muy bien del puesto que la política internacional del Washington oficial, y en específico la relacionada con América Latina, tiene en el Washington político y en su opinión pública.

El Hotel Caribe.

Habitación del Hotel El Caribe

Habitación del Hotel El Caribe

El capítulo que destapó un agente del servicio secreto tras noche de trago y baile y su negativa a concluir su parte del trato, el pago, con la mulata colombiana que se llevó de un strip-club a su hotel, ha sido, con mucho, el suceso sobre la cumbre de Cartagena más comentado en la prensa estadounidense. Botón de  muestra: El Washington Post publicó un par de notas prolijas -de tamaño mediano-, durante y después de la cumbre, enfocadas en Cuba. Después de eso, el periódico de la capital estadounidense se centró, con una cobertura exhaustiva, en el escándalo del hotel Caribe. Si el análisis de la cumbre fue, digo, prolijo pero breve, el serial sobre el no pago a la prostituta y la febril actividad política posterior en Washington -congresistas condenando, el ejército investigando, agentes despedidos, análisis sobre si Obama estuvo o no en riesgo, qué significa esto para la seguridad nacional de Estados Unidos, talk shows, el facebook de uno de los fiesteros haciendo comentarios inapropiados sobre Sarah Palin y mil etcéteras- lleva ya casi una semana en primera plana. Y, en año de campaña presidencial, el verbo posterior está cargado de retórica pro y anti. En síntesis: para la prensa de EUA -el modelo del Post se repite en TV, web, radio y prensa escrita- y en general para la opinión pública en Washington el escándalo, por las implicaciones políticas domésticas que tiene, es mucho más importante que lo dicho en la cumbre.

El asunto de la legalización

El tema, en realidad, no se discutió a profundidad en la cumbre. Al menos en las instancias deliberativas. Lo que sí ocurrió, en este apartado, es que la propuesta de legalización impulsada en Centro América por el presidente de Guatemala tuvo dos consecuencias visibles. Primero, elevó al general Otto Pérez Molina al status de interlocutor regional, lo que le valió menciones de la mayoría de jefes de Estado e incluso de Estados Unidos, así como una considerable visibilidad mediática -esta por verse si fue algo temporal o sí será permante-; segundo, y esto quizá es más significativo, abrió una discusión geopolítica, que no de políticas públicas, desde la que buena parte de los líderes latinoamericanos, incluidos el presidente Santos de Colombia y Calderón de México, reiteraron su severa crítica a la política continental antidrogas de Washington. No fue esta la primera vez que eso ocurrió, pero sí fue la primera cita en la que los ecos de la discusión extraoficial resonaron tan fuerte. Para un buen número de analistas en Washington este desaire a Estados Unidos bien puede marcar el inicio de un capítulo latinoamericano en el que lo dicho en las riberas del Potomac empezará a perder peso, o, como lo plantea Antonio Caño en El País, un tiempo en el que los inquilinos de la Casa Blanca tendrán que ser mucho más sofisticados en su relación continental.

Y los nuevos liderazgos

Si esto se piensa en clave latinoamericana el asunto más importante termina siendo, quizá, el posicionamiento del Presidente Juan Manuel Santos

Presidente Juan Manuel Santos

Presidente Juan Manuel Santos

de Colombia como líder regional. Santos llegaba a las previas de la cumbre un tanto complicado, sobre todo porque si pretendía coronarse como el nuevo interlocutor entre sur y norte o, más significativo, en el punto medio entre la América Latina pos Alba y el complejo Washington de Obama -por lo que la administración del 44o. presidente de Estados Unidos tiene de intento de apertura en temas tabú como Cuba o el reconocimiento de responsabilidad compartida en la lucha antinarcotráfico y, a la vez, de estrechez resolutiva en estos casos por las presiones domésticas-, Santos tenía que jugar ajedrez fino. Y lo hizo. Fue a Cuba para arreglar que La Habana no estuviese en el cónclave sin despertar la ira del comandante. Logró su objetivo: Latinoamérica dijo que Cartagena era la última cumbre sin Cuba sin despertar ninguna reacción disparatada. Una fórmula similar permitió a Santos disentir en el tema antidrogas sin ofender a Obama, o salir airoso del tema Malvinas. Y en lo doméstico, el presidente colombiano logró navegar sin mayores consecuencias las turbias aguas que desplegó el otrora hombre fuerte de Colombia, su antecesor, el doctor Álvaro Uribe, que había saturado el tuiter con bruscos cuestionamientos por las FARC o la relación de Santos con Hugo Chávez (de quien, por cierto, poco se habló en Cartagena). Al final, Santos terminó opacando a los líderes Alba, logró que Obama le llevará su TLC y se ha colocado, al menos por ahora, junto a Dilma Rousseff de Brasil, como un válido interlocutor continental.

La sensación queda, después de Cartagena, que ahí donde se mantenía el maniqueísmo Washington-Caracas y el uso a conveniencia que de él hicieron propios y extraños en el continente para intentar ganar o mal perder elecciones, empieza hoy a vislumbrarse una nueva geopolítica continental en la que, mucho más allá de la retórica reciente, asuntos como la influencia de China en lo económico marcarán la pauta. Y parece, también, que ahí donde antes Washington hablaba de certificación unilateral y pasaba por alto su consumo interno de cocaína y drogas duras o su inmenso mercado de armas, hoy se vislumbra una discusión un tanto más nivelada.

De nuevo, esto fue solo una cumbre. Solo eso. Repertorio de guiños políticos esenciales. En términos de políticas públicas las tareas siguen en el escritorio de cada país.

5 Comentarios

  • Rafael dice:

    Buen análisis, la pregunta para mí sería es necesario estas cumbres que no llegan a nada, o como leí en alguno otro blog, con tanta tecnología no fuera más conveniente que estas cumbre se realizarán de forma virtual al fin al cabo como pasa con Cantiflas de tanto que habla que no dice nada. Pero cuando quiere hablar en serio entre risas dice muchas verdades, la cumbre es una vitrina para los presidentes tanto para su ego interno o externo según sea el caso y el calendario electoral. Pero sigue mostrando que con ellas no se llega a nada.

  • Supranee dice:

    Bom, sobre a chegada de uma nova ciliivzae7e3o, achei aqui je1 de algum tempo a Vejam os trechos principais:Uma mudane7a de ciliivzae7e3oPor Miguel Conde em 20/4/2010Como o senhor acredita que deve ser feita a transie7e3o de veedculos prestigiados como o El Paeds para a internet?J.L.C. – Os editores de jornais team um problema. He1 sinais preocupantes de que a imprensa este1 chegando ao fim. As circulae7f5es diminuem, a publicidade tambe9m.Creio que estamos cometendo um erro fundamental, de supor que exista um modo de transplantar o jornal para a web, e que por termos tido eaxito fora da web vamos ter tambe9m na web. A web e9 um fenf4meno totalmente diferente.Em que sentido?J.L.C. – A diferene7a fundamental e9 que um jornal e9 um universo fechado, onde da primeira e0 faltima pe1gina se oferece uma certa edie7e3o do mundo. He1 uma cumplicidade intelectual entre o leitor e o jornal. O leitor na web se comporta de maneira diferente. Vai do Globo ao New York Times e de le1 para o Pravda. c9 um ambiente aberto. Por isso me parece equivocada a ideia de transplantar os jornais para a web. Outra coisa e9 a utilizae7e3o das marcas. Isso ainda se este1 por ver, talvez possa funcionar.Outra diferene7a importante e9 que os sites team sistemas de medie7e3o de audieancia muito mais precisos e constantes do que os dos meios impressos. Isso cria novas pressf5es sobre a linha editorial, ne3o?J.L.C. – c9 verdade, e ne3o sei se isso e9 um problema. O que e9 certo e9 que a informae7e3o de qualidade este1 ameae7ada. Ne3o e9 fe1cil distinguir na web o que e9 rigoroso e verdadeiro do que e9 bullshit, como dizem os americanos. O problema e9 entendermos que estamos diante de uma mudane7a de ciliivzae7e3o. Assim como os monaste9rios perderam o poder intelectual que tinham apf3s a aparie7e3o da prensa mf3vel, hoje o poder informativo ne3o e9 mais apenas dos jornais e editoras. A estrutura informativa como a conhecedamos pertence agora ao Antigo Regime. Ne3o digo que o novo seja absolutamente bom, e que a tradie7e3o seja totalmente rechae7e1vel. He1 valores que e9 preciso resguardar, como os direitos humanos, o direito e0 propriedade intelectual. Mas temos que reconhecer que mudou.Em seu livro o senhor cita uma frase dita pelo magnata da meddia Rupert Murdoch em 1980: nosso negf3cio e9 o entretenimento . Esse e9 um valor hoje muito defendido pelos consultores que fazem palestras sobre o futuro do jornalismo.J.L.C. – Nada e9 absolutamente novo na vida e toda revolue7e3o tem uma contrarrevolue7e3o nas tripas. O que trato de dizer e9 que o essencial e9 compreender essa mudane7a estrutural. Ne3o e9 saber se estamos diante de uma onda de trivialidade da informae7e3o ou ne3o. O problema e9 que antes uns emitiam e outros recebiam. c9ramos os se1bios que comunicavam aos ignorantes. Algo disso tem que ser mantido, e9 preciso que se possa distinguir as verdades de mentiras. Mas a queste3o e9 como devem se comportar, num mundo desintermediado , uma coisa chamada meios de comunicae7e3o.E como devem agir?J.L.C. – O primeiro que temos que fazer e9 reconhecer o que este1 acontecendo. Ne3o digo que os jornais ve3o desaparecer, mas digo que podem desaparecer. Para mim, o problema e9 estrutural. Na sociedade da comunicae7e3o, existe espae7o para jornalistas? Isso este1 relacionado e0 crise da democracia representativa. Hoje os prf3prios partidos poledticos desaparecem frente e0s iniciativas da sociedade digital, e os ledderes poledticos por sua vez buscam se relacionar diretamente com o povo. He1 uma tendeancia e0 democracia direta, plebiscite1ria. O que ne3o sei e9 o que3o democre1tica e9 a democracia participativa.E quanto e0 discusse3o sobre cobrar ou ne3o cobrar pelo contefado?J.L.C. – Je1 tivemos o modelo gratuito, o pago e voltamos ao gratuito. Para nf3s hoje a queste3o ne3o e9 cobrar ou ne3o cobrar, mas saber o que e9 um jornal na rede, e de que maneira levar as marcas para o mundo digital. He1 um fato que todos citam, mas poucos levam a se9rio: a economia da rede e9 uma economia de demanda, enquanto todos os meios de comunicae7e3o hoje este3o baseados numa economia de oferta. Os jornais se dirigem a um certo perfil geral de leitor, e ne3o ao leitor individualmente. Buscamos um modelo de edie7f5es personalizadas. Isso ne3o significa deixar de ajude1-lo e oriente1-lo. c9 complicado. Ne3o tenho as respostas. Ne3o sei sequer se tenho as perguntas. Mas creio que e9 muito importante tentarmos fazer as perguntas certas.

  • Agnes dice:

    i must say the links are very useful.http://www.hostub.com

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