“Obama podría tener la oportunidad de cambiar la política hacia Cuba si gana, sobre todo si gana sin Florida, porque no deberá nada a nadie en ese tema.”
“En el largo plazo la viabilidad de futuros candidatos republicanos a la presidencia pasa por el tema migratorio.”
“El narcotráfico no es un tema de política exterior”

Peter Hakim
Peter Hakim es el presidente emérito del Diálogo Interamericano de Washington, una de las voces sobre América Latina más respetadas en esta ciudad. Conversé con él sobre la elección presidencial, sobre la ausencia de América Latina en las narrativas de campaña de Barack Obama y de Mitt Romney y sobre algunos cambios que, a su juicio, podría promover el próximo inquilino de la Casa Blanca. Una de las principales conclusiones a las que llega Hakim, quien lleva más de tres décadas analizando las dinámicas políticas y económicas de nuestra región del mundo, es que en los Estados Unidos actuales los únicos temas con potencial de ser prioriatorios en la política exterior son aquellos que tocan teclas políticas internas, como Cuba o la migración en el caso de la comunidad latina. Dos pensamientos de sus pensamientos: Si Obama gana sin ganar la Florida, Hakim cree que un cambio en la política hacia Cuba es posible; también prevé que si los republicanos pierden estados con poblaciones latinas importantes tendrán que reenfocar su mensaje migratorio de cara a la futura presidencial, sobre todo si Jeb Bush se postula. A continuación, extractos de la coversación.
Ni la política exterior ni América Latina fueron un tema en esta campaña. Ninguno de los dos candidatos dijo, en realidad, algo importante.
Cualquier tipo de sustancia en temas de política exterior ha estado ausente. Cuando Obama o Romney hablan de China, por ejemplo, no es de China que hablan en realidad, sino de como quieren ser percibidos en su relación con un país importante y poderoso. Cuando Romney dice que declarará que China es un manipulador de moneda el mismo día que llegue a la Casa Blanca, qué significa eso. En primer lugar, el 98 por ciento de la gente en este país no sabe qué es un manipulador de moneda, y nadie sabe que significa declarar que un país hace eso. Casi nadie tiene una visión sobre China, algunos quizá lo ven como un adversario, otros como un potencial socio comercial, pero lo cierto es que lo que Romney busca al hacer una declaración sobre China es decir que él será más agresivo que Obama, que tendrá más liderazgo, que no dejará que países como China o Rusia se salgan con la suya. Al final, sin embargo, no hay contenido en todo eso. El único tema sobre el que ha habido contenido, hasta donde yo entiendo, ha sido Israel; está claro que no habrá ninguna diferencia de política exterior hacia Israel porque hay un grupo de gente, los judío-americanos, pero también muchos evangélicos, que han dejado claro que este es un tema importante para ellos. En el caso de Irán, cuando los candidatos hablan de que no dejarán que desarrolle un arma nuclear, o cuando lo dicen de Paquistán, lo hacen para aparecer más agresivos en este tema; Obama, por tanto, intentó acercarse lo más que pudo a Romney al decir que las sanciones que su administración impuso a Irán son las más duras que se han impuesto en la historia, pero, otra vez, hay mucha gente que no sabe que es una sanción. Mi punto es que lo que se ha dicho sobre política exterior en esta campaña se ha dicho para hablar solo de la persona, del candidato, pero no dice nada sobre la esencia de una política en sí misma.
¿Es algo de esta campaña o es algo normal?
Creo que es más de esta campaña. Francamente no ha habido temas importantes de política exterior. Quiero decir, los candidatos están de acuerdo respecto a Israel, respecto a Irán, incluso en gran medida respecto a China. ¿Dónde está la diferencia? No existen diferencias, así que lo que Romney ha hecho, con mucha astucia y tras entender que no tendría el liderazgo en temas de política exterior porque Obama tiene ventaja al ser él quien maneja la política internacional a diario, ha sido acercarse a las posiciones del presidente tanto como ha podido para luego decir que puede hacerlo mejor que Obama, que puede ser un líder más fuerte, un mejor comandante en jefe. Ese ha sido el único mensaje. No ha habido mensajes sobre Rusia, sobre Europa… Nada de nada. No ha habido un debate sobre política exterior en realidad; por ejemplo, no escuchamos a Romney decir que tenemos que comerciar más con América Latina y no escuchamos a Obama rebatir esa idea.
Pero si revisa la plataforma de campaña de Romney encontrará referencias, aunque vagas, al libre comercio con América Latina, eso está en la página web y el candidato lo ha dicho un par de veces en la campaña. ¿Es posible que ahí haya una pista sobre una línea política exterior de una eventual presidencia Romney?
Si Romney le hubiera dado más contenido al tema, entonces me sentiría más inclinado a decirte que sí. También es cierto que el líder del equipo de transición de Romney en temas de política exterior es un ex presidente del Banco Mundial y ex representante comercial de los Estados Unidos, Bob Zoellick, quien pronunció un discurso en el 30º. aniversario del Diálogo Interamericano sobre el comercio entre Estados Unidos y América Latina, con cifras convincentes sobre la importancia de esta relación comercial. Creo que estas ideas aportarán alguna guía al nuevo subsecretario de comercio, al nuevo secretario asistente para América Latina si Romney gana. Yo me inclino a pensar que lo importante respecto a América Latina, o la política exterior en general, no son las posiciones que Romney u Obama han tomado durante la campaña, sino el grado de compromiso que adquieran con los temas una vez estén en la Casa Blanca…
No hay política sin intervención presidencial…
Nada pasara si no hay interés personal del presidente. Si Obama o Romney quieren impulsar el comercio, pues entonces pasará algo, pero tienen que dedicarle tiempo y energía a lo que decidan apoyar: nada pasará si lo dejan en las manos de algún subsecretario que no tendrá mucha guía ni estará realmente relacionado con el proceso de toma de decisiones. El ejemplo más claro de compromiso con América Latina, en mi opinión, es (George) Bush padre; primero fue su discurso sobre el tratado de libre comercio en Norte América (NAFTA) en México, al que siguió, poco después, el lanzamiento de la iniciativa empresarial de las Américas. Uno tenía la sensación, entonces, de que había una política con contenido, de la que Bush podía hablar con el presidente de El Salvador, el de Brasil o cualquiera. Por un momento hubo indicios de que Bush junior iba a dar seguimiento a esto, pero eso se desvaneció muy pronto.
Está hablando de un periodo en que América Latina resonaba más en el mundo: acabábamos de salir de nuestras guerras civiles, la Guerra Fría estaba terminando… ¿No fue más fácil para Bush padre y su política exterior hacia América Latina debido a las circunstancias geopolíticas de entonces?
Creo que sí. Creo que con el fin de la Guerra Fría esperábamos por algo nuevo. El hecho de que México se haya aproximado a los Estados Unidos sugiriendo el inicio de negociaciones de un tratado de libre comercio fue algo grande entonces y fue oportuno. Recuerda también que América Latina estaba saliendo de una crisis de deuda externa, lo cual era muy serio para los Estados Unidos, y en ese marco Bush padre presentó este plan de comercio continental. Había un enfoque. Además había un secretario de Estado asistente para América Latina que era muy bueno, Bernie Aronson, quien tenía una asignación directa, que era terminar las guerras en Centro América, y tenía un gran apoyo del Secretario de Estado de entonces, James Baker, quien también quería terminar esas guerras, y también había interés del consejo nacional de seguridad. Había, en general, un gran apoyo a este enfoque hacia América Latina; no había el enfoque militante y partidista que ahora existe…
Me detengo en eso. Parece que ese enfoque partidista y militante llegó a la campaña al final desde el lado de Mitt Romey al relacionar a Fidel Castro y Hugo Chávez con el presidente Obama en un anuncio. ¿Qué piensa de eso: América Latina no aparece en toda la campaña y de repente, al final, vemos esto?
Sí, lo he pensado. La política exterior es importante solo en aquellos temas que tienen un fuerte contenido doméstico. Cuba, por ejemplo, por qué Cuba: Florida tiene 29 votos electorales; si con eso Romney puede lograr que un 5% extra salga a votar, si los puede convencer que es su amigo, que los entiende… Sin Florida Romney no tiene oportunidad en esta elección. Esto es lo que se llama la política del silbato para perros: Romney está haciendo sonar un silbato que solo oyen los cubano-americanos en este caso, no los judíos o los irlandeses, digo, a quién más le importa Cuba, o Hugo Chávez, solo a los cubanos de Miami.
¿Qué hay acerca de la llamada guerra contra las drogas, tampoco hemos oído una palabra? Supongo, en la línea de lo que me decía antes, que tiene que ver con que este no es un tema que importe mucho en Estados Unidos.
Pues no hemos oído ni una palabra al respecto.
Así es, nada, pero si mira los datos de tráfico y si escucha las conversaciones políticas entre América Latina y Washington el tema definitivamente está ahí; el tema es parte central del diálogo político con la región…
Si durante la campaña hubieses visto a un cartel mexicano que llega a El Paso, Texas, y pone una bomba, entonces sí… bueno, como Bengasi, por qué están hablando hoy de Bengasi… En el tema de las drogas, en los Estados Unidos ya no nos importa tanto: ya no hay muchos crímenes violentos asociados a las drogas, tenemos a la juventud menos afectada por esto, y el problema hoy está en las poblaciones que tenemos en las cárceles. El tema no aparece en ningún debate, ni en el apartado doméstico ni en el de política internacional.
Pero el problema existe, ¿pasa entonces que el de las drogas y el del narcotráfico no son temas de campaña pero sí serán temas de política exterior para la próxima Casa Blanca?
No, estos no son temas de política exterior. Cuba es un tema porque es política doméstica. Quiero decir, por qué un Presidente, un comandante en jefe mantiene una política respecto a Cuba que ya tiene 50 años y que el resto de los países en el mundo y América Latina detestan y que no ha producido resultado alguno. El único propósito es que satisface a una clientela electoral en un estado que siempre está 50-50 (entre demócratas y republicanos). Si Florida fuese California o Texas, ya hubiese habido un cambio en la política hacia Cuba. Pero dejame añadir algo para no sonar muy cínico: creo que Obama podría tener la oportunidad de cambiar la política hacia Cuba si gana, sobre todo si gana sin Florida, porque no deberá nada a nadie en ese tema y podríamos ver un una flexibilización real de las restricciones hacia Cuba. Romney, como republicano, podría decir que empujaría un cambio para impulsar más democracia, pero no creo que lo haga, tiene limitaciones por Marco Rubio, y otros, que lo harán muy difícil.
¿La teoría del silbato aplica también al tema migratorio?
En el caso de la acción diferida de deportación y el Dream Act, la reacción de Romney fue muy moderada, igual que la del partido republicano. De repente, la primaria republicana había terminado y hay una política de este tipo que solo oyen los latinos, que viene de la campaña de Obama. No hay reacción del lado de Romney, porque no quiere perder el voto latino completamente y ahí empieza un cambio. Creo que esos dos, inmigración y Cuba, son los grandes temas que tienen un alto contenido doméstico. Migración, sí. ¿Alguna vez has oído a un político decir que hay que cambiar la política migratoria porque daña nuestras relaciones con otros países? ¿Que tenemos que dejar de deportar gente hacia Centro América porque allá esto provoca animadversión contra los Estados Unidos? No. No se discute la migración en estos términos. En este tema, Romney ha hecho demasiados compromisos como para intentar algo. ¿Obama? Habría que ver los números después de la elección. Pongamos un caso extremo: Obama gana Nevada, Arizona, Nuevo México, Florida y Virginia, todos estados con importantes poblaciones migrantes, y Carolina del Norte vuelve a los republicanos, entonces creo que podemos ver un cambio en torno a la política migratoria en ambos partidos. Si los estados con poblaciones migrantes van para Romney, habrá pocas posibilidades de cambios. Pero lo cierto es que ambos partidos están conscientes de que en el largo plazo la viabilidad de futuros candidatos republicanos a la presidencia pasa por el tema migratorio, sobre todo si los demócratas obtendrán cerca del 70% del voto latino. Es probable que veas a Jeb Bush en Florida empujando un cambio en el tema migratorio del lado republicano, y él es probablemente el mejor candidato para ese partido la próxima vez, aunque eso está por verse. De cualquier manera creo que será más fácil para Obama procurar un cambio en este tema.
Vuelvo al tema del narcotráfico y la guerra contra las drogas. ¿No será prioridad?
No creo que las personas que en el Gobierno de los Estados Unidos se mueven alrededor de este tema crean en cosas como la legalización, más bien creo que quieren seguir abordando esto como siempre lo han hecho. Pero mira lo que estamos haciendo en Honduras, suena a lo que hicimos en Afganistán, a lo que hicimos en Bolivia y Perú hace 20 años. Además, en este tema no hay ganancia política, como la hay con el tema migratorio o el de Cuba. Pero es cierto que el tema del crimen violento en México y Centro América es una situación potencialmente explosiva para los Estados Unidos si empieza a verse que hay oficiales de alto rango involucrados con el narcotráfico o que un estado empieza a fallar.
Desde América Latina hay un consenso bastante amplio sobre la debilidad actual de Estados Unidos en la región y sobre su capacidad real para influir ya sea en la geopolítica o en políticas domésticas en la región. ¿Coincide?
Muchas cosas han pasado en América Latina, y quizá la más importante, desde el punto de vista de la política exterior de los Estados Unidos en la región, es el crecimiento de Brasil. Y esto no es una nueva teoría de Brasil, ya Fernando Henrique Cardoso había juntado a los países de Suramérica en temas comerciales. Lo que Estados Unidos, y fue una política de Zoellick, hizo fue hacer libre comercio con países que estaban dispuestos, lo llamaron liberalización competitiva, en contraposición con el bloque encabezado por Brasil que no quería. Estados Unidos negoció con Centro América, Colombia, Panamá y se separó del grupo Mercosur y del grupo Alba y empezamos a tener dos grupos, pero Estados Unidos quiso apoyar a un grupo en contraposición con el otro, algo que no dejó contentos a los brasileños, que tampoco estaban contentos por el Plan Colombia. Luego vino Lula, a quien no le gustó la idea del libre comercio desde el principio. Estados Unidos había perdido desde que los brasileños y los argentinos detuvieron la idea del tratado de libre comercio en las Américas. Y Brasil entendió que oponerse a los Estados Unidos era rentable, sobre todo en tiempos de Bush hijo. La geopolítica de las Américas no se asentará hasta que Estados Unidos y Brasil descubran qué tipo de relación quieren tener.