Simultáneos

El mismo día que Rubén Israel acuñó una de sus frases históricas (“el fútbol de aquí está intoxicado por el español”), también dejó otra para el recuerdo, quizás menos célebre pero igual de contundente. Aturdido aún por los desórdenes de la Fesfut y los torneos locales, dejó escapar un “si se la pasan viendo fútbol del exterior no entiendo cómo no aprenden nada”. Básicamente se refería, vale aclarar, a los aspectos organizativos.

¿Qué habría pasado si la UEFA hubiera decidido poner el mismo día y a la misma hora los partidos de semifinales de la Champions League entre Barcelona-Chelsea y Real Madrid-Bayern? Bueno, en realidad jamás hubiera hecho eso, porque habiendo dos días disponibles –martes y miércoles-, sería un suicidio comercial y deportivo. Medio planeta futbolero se habría perdido al Madrid por ver al Barcelona o viceversa. Por eso, jamás sucede algo así a menos que el reglamento –en la última fecha de algunas ligas- lo obligue.

Bien, eso mismo que nunca va a pasar en la UEFA y que sólo por obligación sucede una vez al año en la Liga de España, ha sucedido en las dos últimas semanas en el fútbol de El Salvador.  Se programaron los partidos importantes a la misma hora, sobre todo este fin de semana. Simultáneos. Uno mató a otro. En ese caso, Metapán-FAS mató a Aguila-Firpo. Es más, el entrenador de la Selecta –que habría ido a los dos partidos de haber sido en días diferentes- tuvo que optar por uno.

Actualmente, los horarios de los partidos los escogen los equipos, en teoría pensando en la afición y en lo económico. El Salvador debe de ser uno de los pocos países donde los clubes deciden qué día y a qué hora se juega. Y no sé si es bueno o malo, aunque más creo en lo segundo. En general, en la elite mundial eso lo deciden entre la dirigencia de la liga y las televisoras. La idea, en la medida de lo posible, es que espectador tenga la oferta más amplia. Claro, en España, el Real Madrid y el Barcelona reciben 140 millones de dólares en concepto de derechos de TV.

Aquí probablemente no recibirán ni un 1%, pero suena ilógico que un sábado a la noche haya dos partidos a la misma hora y el domingo, en cambio, nada. Seguramente muchos habrán seguido Metapán-FAS en vivo el sábado, pero muy pocos el Águila-Firpo en diferido, ya que en esta era de las comunicaciones es muy fácil enterarse quién ganó y con el resultado ya sabido el interés de un juego decae por completo.

Una vez más se desperdició una gran ocasión de aumentar la audiencia en vez de dividirla. Alguien dirá que el Calero Suárez estaba lleno. Y sí, que vayan al estadio 7,000 personas en un país de casi 7 millones no debería considerarse una manifestación masiva, a pesar de que ni siquiera es algo que se da todos los días.

Los equipos viven quejándose de que no tienen dinero, pero no hacen demasiado por sus patrocinadores. Dividir la jornada de semifinales en sábado y domingo les hubiera asegurado más exposición sin por esto resignar espectadores en el estadio. Un partido en directo cada uno, en días diferentes, para mostrar sus marcas. El domingo la portada de los periódicos sería un partido y en el del lunes el otro. En fin, no competirían entre sí por el mismo espacio. Lo mismo con las radios, que tendrían dos partidos premium dos días consecutivos. Y, por si fuera poco, se ganarán a la audiencia imparcial. Aquellos que no son de unos ni de otros, pero que seguramente estaban dispuestos a ver ambos juegos como lo hacen, y perdón con la insistencia, con el Real y el Barca.

Hay mucho por hacer. Hay mucho por aprender de ese fútbol que admiramos a lo lejos… Programación, calendarios, abonos, presentaciones, conferencias… El día que los equipos de fútbol nacional comprendan el significado de la palabra marketing probablemente ya sea demasiado tarde.

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