El fútbol que nos queda ver

Adictos al fútbol internacional, prepárense para la abstinencia… Las ligas más importantes de Europa ya acabaron o están a punto de acabar. Ya terminó la Europa League. La Champions tendrá campeón el próximo sábado. Se consagraron el Real Madrid, Manchester City, Juventus, Borussia Dortmund, Porto, Celtic, Galatasaray, Rubin Kazan, Ajax, Panathinaikos… y el domingo que viene lo hará el Montpellier francés. Las semanas finales de mayo prometen ser desoladoras. No alcanza con dos partidos de la Selecta en USA o la definición de la Copa del Rey. Tampoco los amistosos “demasiado amistosos” previos a la Euro.

El desafío es encontrar qué ver –el cómo ya es otro precio- hasta que el 8 de junio comience la Eurocopa. Es fácil para aquellos con culpa, que por dos o tres semanas podrán despegarse de la TV, dedicarle más tiempo a su familia sin perderse gran cosa y así ganar créditos para utilizarlos cuando vuelva el fútbol de elite. Pero para los futboleros de raza es necesario explorar otras opciones, algunas conocidas y otras completamente nuevas. Estudiemos las ofertas…
COPA LIBERTADORES. El platillo más apetecible, sin duda. Le quedan todavía seis semanas de competición y hay duelos de cuartos de final que prometen mucho, como Boca-Fluminense, Universidad de Chile-Libertad (el ex equipo de Ruben Israel en Paraguay), Vélez-Santos y Vasco-Corinthians. No será la Champions, pero jerarquía sobra: basta enumerar a jugadores como Neymar, Ganso, un motivado Riquelme, y dos eternos con mucha clase como Deco y Juninho Pernambucano. Cuatro entrenadores argentinos vs cuatro entrenadores brasileños. Garantía de buen fútbol y encima se puede ver por TV. Mejor, imposible.
ARGENTINA. Las presiones y el constante éxodo de jugadores hacen que el espectáculo esté más en las tribunas que en la cancha, ya que la mayoría de los partidos pueden muy emotivos, pero difícilmente bien jugados. Hay pelea arriba con el Newell’s del Tata Martino, Boca Juniors  y el Arsenal que no es el de Wenger. Y se lucha mucho abajo, con San Lorenzo –uno de los cinco grandes- en la cornisa y haciendo malabares para no seguir el camino de River.
NACIONAL B ARGENTINO. El descenso de River le dio categoría a la Segunda División, donde participan además de los Millonarios otros ex equipos campeones como Ferro, Rosario Central, Quilmes y Chacarita Juniors. A falta de cinco jornadas, los dos ascensos directos aún no están claros, ya que hay tres –River, Central e Instituto- para dos lugares. Aunque parezca increíble, el partido más visto en TV de cada semana siempre es el que juega River, por encima de cualquiera de Primera, incluido Boca Juniors. Hay que reconocer que el torneo tiene glamour. El DT de Central, Juan Antonio Pizzi, fue campeón con Barcelona, además de ser Pichichi en 1996. El de River, Matías Almeyda, ganó un scudetto con Lazio. Y si es por nombres, vale ver los partidos de River: tiene a David Trezeguet, campeón con Francia y con la Juve. A Cavenaghi, campeón con Bordeaux francés; al Chori Domínguez, ganador de la Liga Rusa con el Rubin Kazan y a Leonardo Ponzio, ex Zaragoza, campeón mundial Sub 20. Ojo, dicho todo esta hay que aclarar que River no juega bien, pero sus partidos son un espectáculo.
BRASILEIRAO. Por suerte, la semana próxima arranca el torneo nacional en Brasil. Ya finalizadoas todas las copas estaduales, comienza uno de los campeonatos más disputados del mundo. A los mencionados Neymar y Ganso (Santos), hay que sumar a Leandro Damiao y D’Alessandro (Inter), a Ronaldinho (Flamengo), Fred (Fluminense) Lucas Moura (Sao Paulo), Sebastián Abreu (Botafogo) y otros cracks… Y pronto pueden llegar dos figuras de Europa: Diego Forlán (lo quiere el Atlético Mineiro) y Clarence Seedorf. ¿No merecen una oportunidad? No puede ser peor que un Getafe-Sporting de Gijón.
MLS. Una liga rara y con un calendario a contramano del mundo, pero bue… Es una de las dos ligas del mundo en la que se permite que jueguen equipos de dos países diferentes: Estados Unidos y Canadá. La otra, ya finalizada es la A League, en la que participan clubes de Australia y Nueva Zelanda. En fin, muchos partidos carecen de emoción pero hay algunos aspectos para resaltar. 1) Nombres ilustres como Beckham, Henry, Rafa Márquez, Donovan, Angel y algún veterano que seguramente ficharán en breve como jugador franquicia (¿Ballack? ¿Del Piero?). 2) Se televisan. 3) Algunos estadios, como el de Seattle y el de Montreal, están siempre llenos. 4) Hay salvadoreños como Purdy y Efraín Burgos.
YKKONEN. Atención. No es del todo cierto que las ligas europeas se acabaron. Los países escandinavos, por una cuestión de clima, acaban de empezar sus torneos. Ese es el caso de Finlandia, donde además de recomendar el torneo de Primera –el líder es el Inter, pero de Turku- hay que seguir la Ykkonen (Segunda División), ya que en el club RoPS alguna vez jugará el salvadoreño Víctor Turcios. Se ha perdido las primeras tres jornadas porque no le han llegado los papeles, pero ya llegarán… Es lejos, pero no tanto.
URSVALSDEID. Acaba de empezar la liga de Islandia, probablemente la más corta de Europa, ya que el frío no permite jugar más de cinco meses (Mayo-Septiembre). Un país que dio al mundo a un jugador de la talla de Eidur Gudjohnsen merece una oportunidad de ser visto. Y la Segunda División tiene aún más atractivo, ya que en las filas del UMF Fjölnir juega el salvadoreño Pablo Punyed. Debutó el sábado en el empate 1-1 ante Víkingur Ólafsvík Y jugó los 90 minutos.
CHAMPIONS LEAGUE DE ASIA. No se parece mucho a la de la UEFA, pero igual clasifica uno al Mundial de Clubes. Están en la fase de grupos y muchos de los partidos se pueden ver por Internet –eso sí, con narradores árabes-. Entre las estrellas están Ricardo Oliveira (ex Betis, hoy en Al Jazera) y Darío Conca (ex Fluminense, ahora en el Guangzhou Everglades). Atención, Al Sadd, el club qatarí para que el fichó Raúl, no participa en esta competición.
OTROS. La oferta es amplia e incluye otras ligas igual de interesantes. No hay que descartar la SuperLeague de Guyana, en pleno desarrollo y con el Pele FC en la tercera posición, que nos podría permitir conocer mejor a nuestros rivales en la Eliminatoria. En Singapur, cuna de los amaños de partidos, donde la S-League tiene un particularidad: debido a que el país es tan pequeño, permiten jugar a equipos de otras nacionalidades con la condición de que usen jugadores locales. Así, participan clubes de Japón (Albirex Niigata FC), Malasia (Harimau Muday) y Brunei (DPMM). Además, aquellos del Firpo que añoran a aquel centrodelantero argentino Mario Costas –campeón en 2006 con los toros- lo pueden seguir en el Persela Lamongan de la liga de Indonesia. Y, siguiendo en Asia, en la madrugada suelen ser imperdibles los partidos del Kaya FC en la UFL (Liga de Fútbol de Filipinas), donde juega el salvadoreño Jonahan Romero.  Es cierto que falta para que empiece la Euro, pero el fútbol no para…

La otra forma de ganar

Antes de cada partido, y también en las finales, los jugadores –no importa de qué equipo- se encargan de prometer algo que no saben si van a poder cumplir: espectáculo. Y rara vez hay espectáculo –buen espectáculo, digamos-, ya que el objetivo final condiciona y presiona tanto a los equipos que generalmente vemos poco juego, mucha lucha y futbolistas que, nada más empezar la segunda mitad, ya están haciendo tiempo. A veces, eso sí, hay emoción.

Eso, más o menos, volvió a pasar ayer en el Cuscatlán. Y la victoria fue para Águila, que se llevó la corona a San Miguel gracias a algunos bastiones como Benji Villalobos, Osael Romero y Nicolás Muñoz. El campeón llegó tres veces, hizo dos goles y ya. El resto del partido se dedicó a defender, bloquear y, si podía, salir con alguna contra en velocidad. Algo parecido, salvando las enormes distancias, a lo que hizo el Chelsea y el Real Madrid ante el Barcelona. Quizás más del segundo que del primero… Ojo, no digo que Metapán sea Barcelona ni que Águila sea el Madrid: es cuestión de esquemas.  Algunos podrán denostar al entrenador Víctor Coreas por plantear un partido así de la misma forma que han criticado a Roberto Di Matteo y Jose Mourinho, pero es una forma válida y legítima de contrarrestar a un equipo con más fútbol y más conjuntado.

La posesión de la pelota, en sí misma, es una virtud relativa: sirve de poco si no se la sabe utilizar. Algunos, como Águila en esta ocasión, pueden darse el lujo de prescindir de ella en casi todo el partido. Pero las pocas veces que la tuvo, saliendo de contraataque y con pases al vacío, las aprovechó a la perfección. El mérito de Coreas, interpretado muy bien por sus hombres, fue llevar el partido a la zona donde más le convenía a su equipo.

La salvedad es que Águila no ha jugado todos los partidos así, de la misma forma que Chelsea y Real Madrid –por citar ejemplos recientes- no juegan siempre a esperar a sus rivales. Pero recurre a esa disposición táctica cuando cree que es la más idónea para ganar un partido ante un rival con características especiales. Puede que no sea el estilo más bello del mundo, pero Grecia ha demostrado que con eso –y precisión en las jugadas a balón detenido- hasta una Eurocopa se puede ganar.

¿Espectáculo? Pregunten a los de Águila, que todavía siguen celebrando. A decir verdad, los que asistieron al Cuscatlán –lleno en un 75%- no fueron en busca del espectáculo. Fueron a ver a sus equipos campeones. Si jugaron mal y ganaron estarán igualmente felices y si jugaron bien y perdieron no encontrarán consuelo. La búsqueda del espectáculo pasa más por el espectador neutral, ese que lo ve por televisión, que pretende entretenerse y lo somete a una absurda comparación –en cuento a nivel- con el fútbol europeo. Y sí, no es igual, pero…

Simultáneos

El mismo día que Rubén Israel acuñó una de sus frases históricas (“el fútbol de aquí está intoxicado por el español”), también dejó otra para el recuerdo, quizás menos célebre pero igual de contundente. Aturdido aún por los desórdenes de la Fesfut y los torneos locales, dejó escapar un “si se la pasan viendo fútbol del exterior no entiendo cómo no aprenden nada”. Básicamente se refería, vale aclarar, a los aspectos organizativos.

¿Qué habría pasado si la UEFA hubiera decidido poner el mismo día y a la misma hora los partidos de semifinales de la Champions League entre Barcelona-Chelsea y Real Madrid-Bayern? Bueno, en realidad jamás hubiera hecho eso, porque habiendo dos días disponibles –martes y miércoles-, sería un suicidio comercial y deportivo. Medio planeta futbolero se habría perdido al Madrid por ver al Barcelona o viceversa. Por eso, jamás sucede algo así a menos que el reglamento –en la última fecha de algunas ligas- lo obligue.

Bien, eso mismo que nunca va a pasar en la UEFA y que sólo por obligación sucede una vez al año en la Liga de España, ha sucedido en las dos últimas semanas en el fútbol de El Salvador.  Se programaron los partidos importantes a la misma hora, sobre todo este fin de semana. Simultáneos. Uno mató a otro. En ese caso, Metapán-FAS mató a Aguila-Firpo. Es más, el entrenador de la Selecta –que habría ido a los dos partidos de haber sido en días diferentes- tuvo que optar por uno.

Actualmente, los horarios de los partidos los escogen los equipos, en teoría pensando en la afición y en lo económico. El Salvador debe de ser uno de los pocos países donde los clubes deciden qué día y a qué hora se juega. Y no sé si es bueno o malo, aunque más creo en lo segundo. En general, en la elite mundial eso lo deciden entre la dirigencia de la liga y las televisoras. La idea, en la medida de lo posible, es que espectador tenga la oferta más amplia. Claro, en España, el Real Madrid y el Barcelona reciben 140 millones de dólares en concepto de derechos de TV.

Aquí probablemente no recibirán ni un 1%, pero suena ilógico que un sábado a la noche haya dos partidos a la misma hora y el domingo, en cambio, nada. Seguramente muchos habrán seguido Metapán-FAS en vivo el sábado, pero muy pocos el Águila-Firpo en diferido, ya que en esta era de las comunicaciones es muy fácil enterarse quién ganó y con el resultado ya sabido el interés de un juego decae por completo.

Una vez más se desperdició una gran ocasión de aumentar la audiencia en vez de dividirla. Alguien dirá que el Calero Suárez estaba lleno. Y sí, que vayan al estadio 7,000 personas en un país de casi 7 millones no debería considerarse una manifestación masiva, a pesar de que ni siquiera es algo que se da todos los días.

Los equipos viven quejándose de que no tienen dinero, pero no hacen demasiado por sus patrocinadores. Dividir la jornada de semifinales en sábado y domingo les hubiera asegurado más exposición sin por esto resignar espectadores en el estadio. Un partido en directo cada uno, en días diferentes, para mostrar sus marcas. El domingo la portada de los periódicos sería un partido y en el del lunes el otro. En fin, no competirían entre sí por el mismo espacio. Lo mismo con las radios, que tendrían dos partidos premium dos días consecutivos. Y, por si fuera poco, se ganarán a la audiencia imparcial. Aquellos que no son de unos ni de otros, pero que seguramente estaban dispuestos a ver ambos juegos como lo hacen, y perdón con la insistencia, con el Real y el Barca.

Hay mucho por hacer. Hay mucho por aprender de ese fútbol que admiramos a lo lejos… Programación, calendarios, abonos, presentaciones, conferencias… El día que los equipos de fútbol nacional comprendan el significado de la palabra marketing probablemente ya sea demasiado tarde.

Un nuevo reality show

En septiembre de 2004, con la Selección Nacional ya sin posibilidades de asistir al Mundial de Alemania 2006, la Fesfut se había quedado sin entrenador. Ya habían despedido a Juan Ramón Paredes y su relevo temporario, Armando Contreras Palma, solamente aceptó dirigir la Selecta por los tres partidos de Eliminatorias que quedaban (derrotas ante USA y Panamá y empate contra Jamaica) para luego retomar su puesto de coordinador de selecciones nacionales.

Para ese entonces, la Fesfut montó un show, o un reality show, donde diferentes entrenadores desfilaron por las oficinas del tercer piso atendiendo el llamado de los federativos. Fueron cinco. Jaime Rodríguez, Raúl Cocheari, Saúl Rivero, Carlos Recinos y Alberto Castillo. Los dos primeros dijeron que no les interesaba ser seleccionador, los otros tres, sí… Sin embargo, a pesar de la exposición mediática, al final no quedó ninguno. Y durante los siguientes cuatro meses, hasta que en enero de 2005 llegó Carlos Cavagnaro, la Selecta no tuvo entrenador.

Ahora parece que se montará el mismo show, pero sólo que para escoger el auxiliar del entrenador Rubén Israel. A primera vista, puede sonar que la Fesfut toma el tema con mucha seriedad y quiere interiorizarse de cada uno de ellos antes de elegir a uno. Podría ser… Pero no creo que sea así. Si creyeran en la importancia de un auxiliar habrían dejado viajar a Giovanni Trigueros –colaborador del Tuco Alfaro- al Preolímpico de Estados Unidos y no poner a Ernesto Góchez con quien, dicen las malas lenguas, tenía cero afinidad.

Tener o no auxiliar no es el fin del mundo ni debería ser tema de permanente debate, pero aquí lo es. A partir de hoy, lunes 23, la Selecta empezará a trabajar con un grupo de 24 preseleccionados y no habrá auxiliar. Quizás esté, además de Israel, el Mágico González, que es un colaborador y también Góchez, siempre listo. En todo caso, peor está Inglaterra, que a menos de 50 días para la Eurocopa aún no sabe quién será el entrenador.

En mi opinión, el auxiliar debería ser elegido por Rubén Israel y no por la Fesfut, aunque se supone que ésta lo hará en base a un listado proporcionado por el técnico. Deberían permitirle a Israel poder escoger. Y si no pudieron satisfacer su deseo de que venga alguien de afuera, al menos que elija libremente entre los de aquí.

Ya empezó un nuevo reality show donde los entrenadores nacionales –incluye también los formados aquí- desfilan por la Fesfut a modo de casting. No debería funcionar así… Primero porque en la lista hay profesionales con características muy diversas. Está claro que el perfil de Juan Ramón Sánchez no tiene nada que ver con el de Juan Andrés Sarulyte y ninguno de los dos con el de Edwin Portillo, por mencionar solo tres de los protagonistas.

Por el bien de la Selecta, lo mejor es que Israel escoja directamente a su colaborar. Será una elección de él y de nadie más, alguien con el que se sienta cómodo y que le tenga confianza, alguien al que no vea como un conspirador o un espía. Si lo elije la Fesfut, puede pasar cualquier cosa. Basta recordar que la última vez que la Federación decidió poner a alguien al lado del técnico uruguayo terminaron todos peleados y al día de hoy siguen sin hablarse. Ahorremos tiempo. Ahorremos conflictos.

Fútbol, entre la tecnología y la polémica

Hace unas semanas, Santiago Solari, ex jugador del Real Madrid y del Inter, dejó una frase de antología: “Hay pocas verdades absolutas en el fútbol. Una de ellas es que los árbitros siempre benefician al rival”.

Y sí, no hay equipo que no se rasgue las vestiduras y denuncie que ha sido víctima de un robo arbitral. Cada día son más. Cada fin de semana son cientos los partidos que se deciden por una falla del árbitro. Jamás escuché a nadie decir “el juez cobró todo a favor nuestro, ganamos gracias a él”. No. Jamás, pero sí lo hacen si es a la inversa. Esto ha pasado siempre, pero cada vez las teorías de las conspiraciones llegan más lejos. Todo está bajo la lupa. A veces no importa tanto la jugada sino a quien se la cobran. Parece que si es para unos, está bien… y es es para otros, está mal. Aún así, siempre los equipos grandes son los más beneficiados y también –paradójicamente- los que más se quejan. O, para decirlo mejor, las quejas que tienen más resonancias. Porque no es lo mismo si es Mou el que “raja” de los árbitros o Luis García, DT del Getafe. A propósito: dejó mi ranking de técnicos quejosos: 1) Mourinho: 2) Mazzarri (Napoli), 3) Ferguson, 4) Guardiola (en ascenso). Obvio, no cuentan los nacionales Ancheta y Portillo…

Y además, hay que decirlo, están los jugadores, que viven protestando todo. Defendiendo para su equipo lo mismo que cuestionan en el rival. Hay un hecho irrefutable. Invito a que revisen cualquier gol realizado esta semana, o la pasada, o en los últimos tres años. En el 90% de los goles, mientras se ve al autor del gol iniciando la celebración, se podrá observar a alguno del equipo rival con la mano levantada solicitando la anulación del gol por motivos varios: offside, mano, infracción, etc… Pongan atención, no falla.

En España, por ejemplo, todos recuerdan a Howard Webb porque no expulsó a Nigel de Jong por el planchazo a Xabi Alonso e hicieron tristemente célebra a Gamal Gandur porque “les robó el partido contra Corea” en el Mundial 2002. Pero si alguien pregunta en España quién es el árbitro Carlos Batres, de Guatemala, nadie responderá. Pues bien… fue el juez que le dio una gran mano ante Paraguay anulando inexplicablemente un gol legítimo al paraguayo Haedo Valdez cuando el juego estaba empatado. Lo mismo en Argentina, donde Edgardo Codesal es persona no grata por sancionar el penal con que Alemania ganó el Mundial de Italia 1990, pero ¿alguien recuerda el nombre de Ali Bennaceur? No, nadie, es que nunca le han insultado… Claro, si es el árbitro tunecino que permitió el gol con la mano de Diego Maradona ante los ingleses en México 1986.

Todo gol es sujeto a sospecha, sobre todo si lo hizo el rival. Los árbitros, más que nunca, están en el ojo del huracán, y se les considera artífices del robo o regalo –según desde donde se mire-. Hay que decir que el árbitro –una persona a la que durante 90 minutos otros 22 tipos tratan de engañar permanentemente-  tiene para decidir sólo unas décimas de segundos sobre una acción que después será juzgada por el resto luego de haber visto por TV en innumerables ocasiones y de los ángulos más diversos. Las polémicas sobre las actuaciones arbitrales cada día son mayores y el mundo entero exige aplicar la tecnología para que el fútbol recobre la credibilidad.

Hay dos teorías por la que todos creen que la FIFA –a través del International Board- evita de todos los modos el uso de la tecnología en un fútbol. 1) para así poder seguir manipulando los resultados con total impunidad. 2) para que no acaben las polémicas, que es parte de la esencia del fútbol. Creo que ambas son erróneas…

Primero, porque no hay tecnología en el mundo aplicable al fútbol que pueda acabar con las polémicas. Si se implementaran nuevas medidas y se usaran cámaras y sensores como en otros deportes, se solucionaría solo una parte de las probables injusticias del juego.

Con los sensores se evitarían los goles fantasmas o convalidar un gol que no fue, como lo sufrió ayer el Tottenham ante Chelsea en la FA Cup. Con las cámaras y su inmediato análisis podríamos erradicar los goles en offside, lo cual no es poco… Pero cuando se trate de penales y de infracciones de tarjeta roja o amarilla no será tan fácil dictaminar. Pongo un ejemplo: en el famoso Honduras 3-2 El Salvador del Preolímpico de poco hubiera servido la tecnología en el arbitraje de Marrufo. El penal que se reclama sobre Edwin Sánchez lo podrán pasar 50 veces por TV y algunos dirán que fue y otros que no… Y lo mismo con las tarjetas. Si el juez no expulsó al hondureño Colon no fue porque no vio la falta, porque además estaba muy cerca, sino porque no se atrevió a mostrarle la segunda amarilla. En ambos casos, al margen de cualquier tecnología primará el famoso criterio arbitral, tan dispar como las personalidades de Mourinho y Guardiola.

Ruben, el desintoxicador

El viernes 6 de abril se cumplió el primer aniversario de la llegada del entrenador uruguayo Ruben Israel a El Salvador. Sí, ya pasó un año desde que firmó contrato con la Fesfut. Es la excusa perfecta para hacer un análisis de sus primeros 366 días (año bisiesto, ¿vio?), que no han pasado inadvertidos. El hombre que llegó para desintoxicarnos del fútbol español, el hombre del Kizanaro, para algunos además es el mesías que nos colocará –a partir del miércoles- entre las 50 selecciones top del mundo y para otros el entrenador de las vacaciones eternas. Imposible juzgarlo sin separar las cosas, por eso he dividido la gestión del entrenador uruguayo en cinco apartados: resultados, juego, convocatorias, relaciones e imagen.

RESULTADOS. 9 puntos.

Desde ese punto de vista, sus números son irreprochables. Bajo su mando la Selecta jugó 13 partidos, de los cuales ganó 8, empató 3 y perdió solamente 2. Eso le permitió llegar a ser la selección número 54 del mundo –todo un récord- y en unos días estará en el 49, la mejor de todos los tiempos. Además, hilvanó 7 victorias consecutivas (amistoso ante Venezuela y los 6 de Eliminatorias), algo que ningún otro entrenador había conseguido. Las únicas dos derrotas fueron contra México, un extraño 5-0 en la Copa de Oro que finalizó 0-0 en los primeros 45’, con una sólida actuación. Y la derrota contra Estonia, en un amistoso en Los Ángeles. Lejos de sufrir, la primera fase de la Eliminatoria hacia Brasil 2014 fue un trámite –claro, los rivales eran accesibles- y se ganaron el 100% de los puntos en disputa.

JUEGO. 6 puntos

Los números casi perfectos en resultados no tienen necesariamente relación con el brillo de la Selecta, que no siempre pudo desplegar un juego vistoso y contundente ante rivales inferiores. De hecho, ambos partidos con República Dominicana fueron un parto y se terminó ganando con mucho sufrimiento ante un equipo semiprofesional. Contra Islas Caimán y Surinam, dos selecciones muy ingenuas e indisciplinadas tácticamente, les bastó el oficio para vencerlos pero sin brillantez ni jerarquía. Curiosamente, esta selección mostró su mejor cara ante rivales en teoría superiores: el primer tiempo ante México, el juego ante Costa Rica o el partido de cuartos de final de la Copa de Oro contra Panamá. Cuando no siente la presión ni es favorito se desenvuelve con mayor frescura.

 

CONVOCATORIAS. 7 puntos.

Israel es hábil para ver jugadores y no ha tenido problemas en llevarlos a la Selección. Al igual que Rugamas en la Copa Uncaf, apostó por muchos jugadores jóvenes y les dio confianza. Fue leal a sus jugadores, incluso se la jugó y defendió a Luis Anaya cuando éste protagonizó un par de episodios controversiales siendo capitán y todos pedían su cabeza. Si ve un jugador en un buen momento, no duda en llamarlo. Y no se casa con nadie: si alguien no está bien, no juega. Un buen ejemplo son los porteros, donde han alternado Juan José Gómez, Miguel Montes y Dagoberto Portillo.

 

RELACIONES. 4 puntos.

De no haber sido entrenador, Israel difícilmente se hubiera dedicado a la diplomacia… El uruguayo es un hombre con una fuerte personalidad y ha tenido roces con varios de los estamentos del fútbol nacional. Con los que mejor relación tiene es con los jugadores,ya está dicho. Pero sus cruces con los directivos han sido varios y al menos en un par de ocasiones Israel amenazó con irse. No le gustó cuando le quisieron borrar varios futbolistas de una lista a raíz de las sospechas de los arreglos de partidos. Tampoco le hace gracia que pasen los meses y no se resuelva lo de su auxiliar uruguayo. Y por supuesto, los reclamos de la Fesfut sobre sus vacaciones en Uruguay y su ausencia en los estadios (de hecho, lo obligaron a asistir) fueron desgastando la relación técnico-dirigente.

Por otras razones, su relación con parte del cuerpo técnico es nula. La referencia es para José Luis Rugamas (su ex auxiliar) y de Mauricio Alfaro. Con ambos no se dirigen la palabra desde el año pasado, algo inconcebible en un grupo de trabajo, por más que uno ahora tenga la Sub 17, el otro la Sub 23 y el otro la mayor. La situación se complica aún más cuando Israel denuncia que hay alguien “de saco y corbata” que le impide traer a su auxiliar de Uruguay (entre los candidatos, según un federativo, estaba Gustavo Israel, hermano del entrenador, quien ya ha formado parte de otros cuerpos técnicos encabezados por Ruben). ¿Y quién es el hombre de saco y corbata?  Descartado Mendez Cabezas, hay dos personajes poderosos posibles. Mauricio Funes y Jaime Rodríguez. El presidente usa guayabera y no le interesa el fútbol. También descartado. El segundo maneja el INDES y es el encargado de dar los fondos a la Fesfut…

 

IMAGEN. 4 puntos.

Los magníficos resultados obtenidos bajo su gestión son valorados por la afición, pero éstos han sido contrarrestados con la percepción que muchos tienen de Ruben Israel. Esto se debe básicamente a dos cosas. 1) La gente cree que viaja y descansa mucho, que trabaja poco. El rótulo de holgazán (por ser elegantes) se lo colgaron a los pocos meses de llegar y se fue cimentando cuando no le veían en casi ningún estadio. 2) La pésima relación con algunos medios de prensa (no con todos, es cierto), más la proliferación de las redes sociales le han hecho mucho daño. Hace unos meses ya opiné acerca de las reiteradas ausencias –dije que es normal para un entrenador extranjero- y también de su manejo con el periodismo –tiene derecho de dar entrevistas a quien quiera-, sigo pensando igual. Pero es claro que eso le está costando caro. Que un entrenador que ha ganado el 100% de los puntos en la Eliminatoria tenga tan poco consenso es significativo.

Es evidente que en los últimos meses Israel ha tratado de mejorar esa imagen. Fóbico a las conferencias de prensa, elige selectivamente con quién hablar –algo totalmente válido, lo hace con quien se siente cómodo- o prefiere dar declaraciones al departamento de prensa de la Fesfut para que éste la divulgue y así evitar preguntas incómodas.

En ese intento de mejorar su imagen hubo buenas y malas. Positivas como la entrevista en República Deportiva, en Miami, o sentirse protagonista –con total derecho- del ascenso histórico en el ranking de la FIFA. Claro, también hubo pasos en falso como cuando en su página web se podía leer “Grande Ruben” o “Ruben Histórico” en un artículo sobre la clasificación de El Salvador Sub 23 –dirigido por Alfaro- a las semifinales del Preolímpico. Sobre todo porque poco tiempo antes claramente se despegó de ese equipo y dijo que él no era responsable de esa selección y que ni siquiera había confeccionado la lista de jugadores.

En su última aparición en los medios –una entrevista en DC4-, claramente intentó despojarse de ese cartel de “haragán” que le han endilgado. Insisto que el trabajo de un seleccionador es diferente al de un entrenador de club y se manejan otros tiempos: hay momentos de mucha intensidad y otros más tranquilos, algo que no todos entienden. Pero por las dudas, Israel necesitó especificar qué hace cuando no está en la Fesfut y recurrió al ya célebre Kizanaro, el software que adquirió para poder analizar a los equipos y que al margen de algunas bromas es una herramienta de suma utilidad. “Mientras Klinsmann veía el partido  tomando una Coca,  yo estaba trabajando con las planillas de los jugadores, por si alguno tenía duda”, comentó.

 

Blancos y negros

De la ilusión al desencanto, de la “positivitez” a la amargura. La Selección Sub 23 cayó 3-2 ante Honduras, no pudo lograr el boleto a los Juegos Olímpicos de Londres y quedaron millones de almas destrozadas, impotentes, desconsoladas. A poco más de 24 horas de pasado el partido de Kansas City -despojado ya de la pasión y de la adrenalina- intento buscar explicaciones, ensayar análisis, hacer comparaciones… Lo que sigue es apenas una versión imperfecta sobre la reflexiones del periodista acerca de la gran actuación de El Salvador en el Preolímpico. Hay puntos blancos y negros…

 

SUPERIORIDAD

Blanco: La Selección Sub 23 dejó una imagen de gran equipo. De hecho, ninguno de los cuatro adversarios que enfrentó jugó mejor. Tanto periodistas extranjeros como entrenadores rivales no tuvieron reparo en reconocer los atributos de la Azulita y no se cansaron de elogiarla.

Negro: Si bien El Salvador fue mejor que todos sus rivales, sólo pudo trasladar al marcador esa superioridad ante la débil selección de Cuba. En el resto se quedó con el merecimiento. Debe considerarse una luz roja.

ACTITUD

Blanco: Ante Honduras, la Selecta mostró su enorme calidad de conjunto, con una actuación sobresaliente, sobre todo en el aspecto anímico. Dos veces se recuperó de ir perdiendo y lo contrarrestó a puro fútbol. También es para elogiar la remontada ante Estados Unidos.

Negro: Que los dos partidos clave se empiecen perdiendo desde el minuto 1 habla claro de la falta de concentración. Eso pone en riesgo cualquier planteo previo y obliga a remar contra la corriente desde el inicio, con el desgaste que eso implica.

BASE

Blanco: Demostró que hay jugadores de jerarquía, empezando por dos emblemas de este equipo como Jaime Alas y Andrés Flores. Pero Alex Larín se confirmó como una pieza clave, Richard Menjívar como la revelación y a otros más, como Isidro Gutiérrez o Edwin Sánchez, apenas le falta una pulida para dar el gran salto. Esta selección, así como está, es de donde debe comenzar a construirse el equipo nacional y por ese camino vamos. Hay una base sólida en los muchachos.

Negro: La nula comunicación entre Mauricio Alfaro, DT de la Sub 23, con Rubén Israel, el DT de la Mayor, pone en riesgo cualquier trabajo serio. Y lejos de mejorar la relación, que en la página oficial del entrenador uruguayo se vinculara a Israel con el éxito de la Azulita seguramente abonará aún más a esta guerra de egos de los entrenadores.

 

JUEGO AÉREO

Blanco: A pesar de la baja estatura, en los dos partidos más importantes –contra USA y Honduras- el juego aéreo ofensivo fue una de las cartas de gol. Lester Blanco anotó ante los estadounidenses y Milton Molina y Edwin Sánchez (sí, el más bajito) lo hicieron ante los catrachos.

Negro: Así como el arma del cabezazo fue clave en el ataque, también fue un talón de Aquiles en defensa. Cuatro de los seis goles recibidos llegaron por esa vía. Y los seis se originaron por desbordes desde las bandas.

 

PREPARACIÓN

Negro: Esta Sub 23 no tuvo la preparación que requería el torneo, lo reconoció el propio Alfaro. Empezaron tarde, con poco más de la mitad de los jugadores y apenas tuvieron tres amistosos para ir aceitando el equipo. Lejos de lo ideal. Un jugador viajó sobre la hora, hubo que improvisar a Ernesto Góchez como auxiliar de Alfaro por problemas de visas y varias cosas más…

Blanco: Aún con el precario plan de trabajo –sobre todo comparado con el de México y USA-, se logró una actuación enorme, dignísima, superando las expectativas de casi todos… Y queda flotando la pregunta: ¿Hasta dónde hubiera llegado este grupo con una preparación más idónea? Jamás lo sabremos.

FORTUNA

Negro: Hubo dos oportunidades clarísimas ante Honduras, con el partido 2-2, para que El Salvador tome ventaja. Una le quedó a Herbert Sosa y otra a Edwin Sánchez. En ambas fallaron. Sosa intentó fusilar al portero y se la rechazaron. La del Inter, que no le pudo entrar bien, fue sin fuerza y llegó mansa a las manos del portero.

Blanco: Ante Estados Unidos, cuando el partido parecía perdido, se jugaba tiempo añadido y El Salvador no lograba inquietar el marco rival, llegó el milagro. La primera parte la hizo Jaime Alas, con una jugada en la que mostró toda su determinación. Y del resto se encargaron las manos de manteca del portero Sean Johnson, que trasformó un tiro fácil y atajable en el pasaporte a la antesala a la gloria. La suerte viene y va, pero no hay un joystick que la maneje…

COMPORTAMIENTO

Blanco: La Selecta no recibió ninguna tarjeta roja en todo el torneo. Fue uno de los equipos que menos pegó y probablemente uno de los que más juego brusco recibió.

Negro: El lunar fue la agresión de Larin al estadounidense Boyd. Podemos cuestionar la manera en la que se dio la sanción –de oficio, comunicada el día antes del partido, etc- pero la acción en sí es indefendible. De haberla visto el árbitro, era expulsión y penal y hubiera significado la eliminación. La ausencia de Larín, jugador de condiciones técnicas notables, fue clave: por ese lateral desbordaron los hondureños en los tres goles y en otras dos ocasiones más.

FURIA

Negro: La Selecta se vio rodeada por diversos factores extrafutbolísticos, muchos de ellos vinculados con desprolijidades y faltas de respeto de la organización. Sin proponérselo, la Concacaf no dejaba de enviar mensajes subliminales del tipo “ustedes no son importantes”. Los boletos de avión a nombre de Estados Unidos, el rótulo del hotel, el cambio de orden de los partidos en la doble jornada semifinal…

Blanco: Lejos de afectarle, los jugadores de la Sub 23 tomaron ese tipo de circunstancias como un reto más. Fue una motivación extra luchar contra todo eso y lo demostraron en la cancha con una personalidad admirable.

UNIDAD

Blanco: La buena onda del plantel era evidente. Claro, siempre los buenos resultados ayudan a construir grupos humanos. Un ejemplo es el caso de Jonathan Aguila, que a pesar de la lesión decidió quedarse acompañando a sus compañeros. Otro fue Irving Valdés, que tuvo que ceder su lugar en la lista a Diego Chavarría e igual alentó como uno más.

Negro. El incidente Dustin Corea-Tuco Alfaro tuvo consecuencias negativas. Dustin hizo una dura crítica al entrenador en su Facebook, aunque luego, en conferencia de prensa, dijo que había sido un hacker el autor de la frase “el técnico me clava un cuchillo en la espalda”. Nunca sabremos si lo escribió él o no, pero Alfaro le hizo la cruz al delantero del Blokhus. Tuco dirá –para no echar más leña al fuego- que lo tenía en cuenta, pero internamente se sabe que “lo borró”. Sin Águila lesionado y con Corea “congelado”, las opciones ofensivas se redujeron considerablemente. Lo cierto es que a la hora de salir a remontar un marcador –y pasó ante USA y ante Honduras-, el único delantero que quedaba para ir a buscar goles estaba castigado.

¿Y JAIR MARRUFO?

No es blanco ni negro. Dirigió mal, es cierto, pero no coincido que a El Salvador le hayan robado el partido. Pudo haber expulsado a Colon, pero como típico árbitro “sacapartidos” decidió no complicarse. Es de esa clase de árbitro que antes de mostrar una amarilla se fija si el jugador no tiene una anterior. Lamentable, pero no decisivo. ¿Y el penal sobre Edwin Sánchez? Le cruzan el cuerpo, hay un toque, pero es finísimo. Hay que ser un árbitro muy decidido para cobrar un penal así en un 2-2 en tiempo extra y con un boleto a los Juegos Olímpicos en juego. Distinto es si hubiera sido una mano escandalosa o una entrada con dureza. Igual, estoy seguro que si la misma jugada se hubiera dado en el área salvadoreña, el 90% habría dicho que no hubo nada y que el hondureño se dejó caer. De hecho, los hondureños se quejan que el árbitro les negó dos penales, jugadas que sinceramente no recuerdo. Dato interesante: los jugadores salvadoreños, síntoma de gran madurez, no responsabilizan al árbitro de la derrota.

En mi opinión –y es apenas mi punto de vista y no intento que nadie lo comparta- lo de Jair Marrufo, ya tristemente célebre, no fue un robo. Los tres goles hondureños fueron legales, al igual que los dos de El Salvador. Tampoco le anuló un gol legítimo a los nuestros o nos dejó con nueve hombres por un capricho. Lo que se discute –un posible penal y una expulsión- pasa en cuatro de cada cinco partidos de nuestra liga y en ocho de cada diez en la Liga de España.

El Salvador no irá a Londres no por culpa de un árbitro, sino porque le faltó contundencia en ataque y algo de concentración en defensa. Si Herbert Sosa o Edwin Sánchez concretaban una de esas dos ocasiones de gol, cuando el partido estaba 2-2 y la Azulita tenía el control emocional del partido, hoy nadie estaría hablando de Marrufo. ¿O acaso usted recuerda el apellido del árbitro que dirigió el partido de la Selecta Playera contra Italia?

A dos hazañas de Londres

Después de las dos primeras fechas de Preolímpico, hay varias conclusiones. Ninguna, por supuesto, es definitiva. Para eso habrá que esperar hasta el final y ver cuáles son las dos selecciones que se llevan el boleto a Londres 2012.

El fútbol es, como escribió alguna vez el periodista Dante Panzeri, la dinámica de lo impensado. Veamos. Nos pasamos meses repitiendo que era clave ganarle a Canadá en el debut. No se ganó. Luego dijimos que era importantísimo hacerle muchos goles a Cuba. Hicieron cuatro, pero creo que al final dará igual si era uno o siete. Por una extraña combinación de resultados, resulta que el partido clave será el último, contra Estados Unidos, y basta un empate para clasificarse.

La Selecta jugó mejor contra Canadá, pero fue más efectiva contra Cuba. A la hora de los números, vale más lo último que lo primero. Ante Canadá sorprendió por su juego colectivo y decepcionó por su falta de contundencia. Contra Cuba el partido le quedó servido en bandeja –gol a los 3’ y todo el segundo tiempo con un jugador más- y lo aprovechó para marcar diferencias con grandes actuaciones de Jaime Alas y Andrés Flores, aunque el juego colectivo no fue el mejor. Frente a un rival como Cuba, ingenuo, que da tremendas ventajas defensivas y es irresoluto cuando llega a posiciones de gol, era para levantar aún más la autoestima y marcar más goles. Igual, parece que el gol average no hará falta.

¿Se le puede ganar o empatar a Estados Unidos? Sí, claro. De hecho, Canadá, equipo al que El Salvador desbordó durante gran parte del partido, le venció 2-0. Los canadienses no se complicaron. Se defendieron bien, con mucho orden y trataron de salir rápido de contraataque. Sin embargo, los goles llegaron desde dos tiros de esquina, donde los estadounidenses marcaron mal y lo pagaron caro. Hoy, El Salvador tendrá enfrente un león herido. Por supuesto que era más fácil conseguir un empate o incluso ganarles si USA llegaba a este partido ya clasificado –algo que muchos sospechábamos que podía ocurrir después del 6-0 del debut-, pero el escenario será completamente diferente.

Lejos de guardar jugadores para las semifinales o jugar a medio ritmo, Estados Unidos saldrá a jugar el partido a muerte, sabiendo que un empate o una derrota los deja afuera de Londres. La clave de El Salvador será aguantar el ímpetu los primeros minutos y jugar con la desesperación ajena, que con el correr de los minutos irá aumentado si no convierte un gol. Y atención con el desgaste físico, donde ellos no sólo son superiores aeróbicamente sino que los nuestros no están tan acostumbrados a jugar cada 48 horas.

Sin Juan Agudelo (lesionado de los meniscos), con un Freddy Adu hasta aquí discreto, queda por ver qué hará Joe Corona, el jugador estadounidense pero con raíces mexicanas y salvadoreñas que anotó tres goles en el primer partido y fue reemplazado ante Canadá cuando no había hecho demasiado.

No es fácil conseguir el boleto a Londres, por más que la gente se haga ilusiones. Se requiere de dos hazañas consecutivas. La primera es eliminar a los Estados Unidos, el gran favorito del torneo y el anfitrión, noticia que de por sí dará la vuelta al mundo. Y luego se necesitará de otra proeza: derrotar en semifinales a México (o a Honduras, en caso de que la Selecta gane el grupo). Londres queda “a dos hazañas”. La primera debería ser en apenas unas horas.

Ser visitante

“Somos once contra once” es la frase más escuchada entre los miembros de un equipo en teoría más débil antes de enfrentar a otro que en los papeles es muy superior. También se recurre a esa muletilla cuando hay que ir a jugar a un campo difícil… Esto viene a cuento del catastrófico resultado, 8-0 para ser más específicos, que obtuvo Metapán en su visita a Ciudad Universitaria.

Sí, es cierto. Fueron once contra once, pero parecían 18 contra 10. ¿Tanto influye la condición de visitante? ¿Tanto cambian las condiciones de un estadio a otro? Hace unos meses, la revista inglesa FourFourTwo hizo una excelente investigación tratando de buscar una explicación de la merma de rendimiento de la mayoría de los equipos cuando juega fuera de casa.  Enumeraban una serie de motivos, pero ninguno con suficiente peso como para inclinar la balanza de forma categórica por lo que el debate y el misterio sigue abierto.

Pues bien, ¿qué le pasó a Metapán en Ciudad Universitaria? ¿Puede ser que un equipo que había sido bastante superior en la ida termine sometido a una humillación así? Analicemos esas variables que mencionaba la revista inglesa, que iban desde el estadio, a la disposición táctica, desde el ambiente hasta el árbitro.

Para empezar, descartemos esta última. El árbitro, siempre más influenciable y más proclive a sancionar a favor del local, esta vez no tuvo nada que ver en los ocho goles.

El estadio en sí mismo, Ciudad Universitaria, no era ni una caldera ni un infierno. Más bien una refrigeradora, ya que había poca gente y sin el entusiasmo de la afición. Es más, el frío motivó a que el propio presidente de Metapán, Rafael Morataya, que no llevaba abrigo, tuviera que ver el partido con una chumpa y una bufanda de Pumas que había comprado en una de las tiendas del estadio. En síntesis, no creo que haya habido miedo escénico.

No fue el árbitro. Tampoco fue el ambiente generado por la afición, que casi no se hizo sentir. Sí tuvo que ver el campo de juego, por sus enormes dimensiones (pero reglamentarias). Si Pumas sufrió lo reducido del Calero Suárez la semana anterior, los salvadoreños padecieron todavía más en una cancha amplia como la de CU, que lo parecía aún más por la manera en que Pumas la utilizó y le sacó provecho hasta desquiciar a la defensa completa.

¿Y la altura? Sin duda afecta, sobre todo en la respiración. Pero dicen que en el DF (2,200) es todavía soportable. De hecho, el día anterior Corinthians sacó un valioso 0-0 ante Cruz Azul en la Copa Libertadores. La altura del DF no es la de Bogotá (2,680), Quito (2,800) ni mucho menos la de La Paz (4,100), pero quizás haya afectado un poco. Sin embargo, hay que aclarar que si a Metapán le afectó la altura del DF probablemente a los Pumas le afectó el llano de Metapán, porque está comprobado que aquellos acostumbrados a jugar en la altura también les trae problemas jugar en el llano.

La actitud de un equipo es otra cosa que hace que los partidos sean diferentes cuando se juegan de local o de visitante. Normalmente, la actitud –salvo excepciones- es diametralmente opuesta cuando juega en casa o de visita. De local sale a buscar, el técnico pone dos delanteros y especula menos. De visita siempre es más conservador, y mucho más si es un partido de duelo directo y viene con ventaja de la ida, como sucedió en el juego Pumas-Metapán. Algo de eso pasó también en CU, aunque no se pueden dejar fuera del análisis el tema de los dos jugadores que tuvieron que salir por lesión (Paolo Suárez y Lester Blanco) a los que el técnico Portillo acusa de deshonestos por no admitir que no estaban en condiciones de jugar.

Las derrotas de Metapán por goleadas en México –ante Pumas, pero también anterioremente con Jaguares y Santos- no son una novedad, se han vuelto una costumbre. También sería cruel caerle a los caleros –de gran campaña en la Concachampions- cuando otros equipos como FAS y la Selección Nacional también han caído por muchos goles en sus últimas visitas al país azteca.

Ser visitante, especialmente en México, no debería ser más sinónimo de derrota y/o goleada, a menos si se quiere pensar en grande. Obtener resultados de visitante será la clave en las próximas eliminatorias, de la misma manera que lo fue en la pasada, donde El Salvador perdió los 5 partidos fuera de casa en el hexagonal final. Sin puntos de visita, cualquier empresa parece imposible. Mucho menos ir a un Mundial.

Los días de marzo

Comenzó marzo, un mes que viene con múltiples desafíos. Por un lado, el torneo prolímpico que entrega las dos plazas de la Concacaf para Londres 2012. Como dicen en España, lograr uno de esos boletos está carísimo… Para ir a los Juegos, ya se ha dicho, hay que eliminar a Estados Unidos o a México. Es decir, nada fácil… Después de que las dos primeras presentaciones del Sub 23 dejaron algunos dudas, se vienen dos semanas clave en el aspecto preparatorio para reducir la ventaja de trabajo que llevan otras selecciones, especialmente USA y México, que a su habitual rol de favoritos son las que más tiempo han invertido trabajando. Nada es casualidad.

La otra cita importante son los cuartos de final de la Concachampions entre Metapán y Pumas, un duelo que arrancará este jueves en la ciudad calera y que se terminará de dirimir en Ciudad Universitaria. Si Metapán tiene poco por probar en El Salvador en el torneo doméstico, este desafío internacional debe motivarlos. Enfrente tendrá un rival mexicano, al que deberá vencerlo de local y tratar de hacer la hombrada en México, tierras donde los metapanecos sólo han cosechado goleadas en sus últimas visitas. Por lo pronto, es fundamental ganar en casa y no recibir goles, porque esto último puede ser un factor determinante en el marcador global.

Con respecto a la selección mayor, se acabaron las fechas FIFA de aquí al debut en las Eliminatorias y estará en la pericia de los directivos y de la empresa que maneja los derechos de la Selecta el encontrar rivales para amistosos. El choque con Estonia, al margen del resultado (derrota 0’2 en Los Angeles) y de los tres penales negados de los que se quejó Rubén Israel, debe considerarse una prueba satisfactoria. Con algunos puntos altos –el manejo de la pelota, el orden con el que se jugó- y otros con mucho por trabajar –como la elaboración de la jugada en los metros finales, la carencia de profundidad al atacar-.

El punto más preocupante, sin embargo, no pasa por el juego sino por algunos aspectos humanos que pueden perjudicar a las selecciones nacionales. Es más que evidente que hay un problema entre los entrenadores de la Sub 17, Sub 20 y Sub 23 –José Luis Rugamas y el Tuco Alfaro- y el entrenador principal Rubén Israel. No se dirigen la palabra. Lo admiten desde la Fesfut y también cada una de las partes.

El tema no es nuevo, pero es muy peligroso. Viene desde antes que Israel viajara a operarse a Uruguay. Sin embargo, ha llegado marzo y no ha habido ningún avance, lo cual habla de un enorme retroceso ya que ambas selecciones comparten muchos jugadores. “A los entrenadores les pedimos que sean lo más profesionales posibles. Y el que no esté de acuerdo, las puertas están abiertas…”, dijo Carlos Mendez Cabezas. Fue una sugerencia. Por el momento nadie le ha hecho caso, a menos que interpreten por ser profesionales el hecho de ignorarse olímpicamente y tratar de no cruzarse en la Fesfut.

Y en medio de todos, el Mágico González. Es el único nexo posible entre Israel, de quien es asesor, y el resto de los cuerpos técnicos, de los cuales es amigo desde la época en que integraron la Selección que fue al Mundial de España 1982. El Mágico, con su personalidad, puede destrabar el asunto. Pero está claro que esa no debe ser su función.