Los pro y los contra de la MLS
Ya se puede hablar de invasión salvadoreña en la MLS. Con la contratación de Osael Romero por parte de Chivas USA, ya son cinco los cuscatlecos: los otros son Arturo Alvarez y Ramón Sánchez (San Jose), Julio Martínez (Chicago) y Christian Castillo (DC United). Se habla de que Alex Excobar, de Metapán, podría ir a FC Dallas.
Siempre he sostenido que la MLS es la liga más atípica del mundo. Se juega sólo seis meses al año y participan equipos de dos países (Estados Unidos y Canadá). Es el lugar ideal para que jugadores con nombre y ya entrados en años –Beckham, Matthaus, Stoichkov- vayan a jugar sus últimos años sin demasiadas presiones y poder retirarse felices. ¿Pero es el lugar ideal para los salvadoreños?
No, en absoluto. Cualquier otro lugar, desde México, Perú, Chile hasta Uruguay o Colombia –sin contar Brasil y Argentina- es mejor plaza si lo que se pretende es dar el salto a un equipo de Europa.
Eso sí, la MLS no es ideal, pero sí es un paso adelante para aquellos que vienen de jugar en la liga de El Salvador con todas sus precariedades. ¿Qué ofrece de bueno la MLS? Orden, organización y nunca se atrasan en los salarios. Ya eso es una diferencia abismal respecto a la liga local.
La MLS está diseñada a contramano de cualquier otra liga del mundo. Está pensada como lo son los deportes en Estados Unidos, igual que la del béisbol, la NBA o la NFL. No tiene que durar más de cinco o seis meses. A favor de los jugadores es que tienen mucho tiempo de vacaciones, aunque eso a veces resulta perjudicial. Ramón Sánchez, por ejemplo, lleva casi tres meses sin jugar un partido oficial. Y todavía quedan dos meses para que comience el campeonato de la MLS…
En Estados Unidos no importa el Mundial ni la Copa de Oro ni las Eliminatorias. Los partidos de la MLS se juegan al mismo tiempo. Será una de las pocas ligas que se esté disputando mientras se juegue el Mundial de Sudáfrica. Esa despreocupación por el resto hace que no pongan demasiados reparos a la hora de prestar un jugador para un partido internacional por más que no sea fecha FIFA.
Hay solo dos puntos en contra. Uno es que la competencia es mayor y ninguno de los jugadores tendrá la titularidad asegurada como la tenían en sus equipos en El Salvador. Eso puede ocasionar que a veces no jueguen muchos minutos, como le sucedió a Alfredo Pacheco en Red Bulls los últimos dos meses, por lo cual decidió regresar. Eso sí, ante más competencia, deberán esforzarse más.
El otro aspecto negativo es la escasa proyección internacional que tiene la MLS, sobre todo para los jugadores extranjeros. Los buenos jugadores de los Estados Unidos –Howard, Donovan, Dempsey, Altidore- siempre tendrán ofertas de salir afuera. Pero para los otros no hay. Piensen en dos salvadoreños que hicieron historia en la MLS como Mauricio Cienfuegos o Raúl Díaz Arce. A pesar de eso, nunca pudieron dar el salto a otras ligas. En Sudamérica y México hay equipos que pagan menos y no son tan ordenados, pero ofrecen más posibilidades de llegar a Europa.
Claro, la MLS tiene un plus increíble. Así como en otros países dudarían mucho en contratar a un jugador salvadoreño simplemente porque en las últimas dos décadas no apareció ningún jugador que haya hecho carrera más allá del Mágico González en Cádiz, en la MLS la ecuación es diferente. Allí ser salvadoreño es importante. Saben que ante la misma calidad, prefieren a un salvadoreño que a un checo, porque saben que la presencia de un compatriota puede hacer que un estadio semivacío se convierta en un estadio lleno.







