Nació el 14 de mayo de 1967 en Balcarce, Argentina. Desde hace cinco años es editor del periódico El Diario de Hoy. Su especialidad son los deportes, el cine y los viajes. Cubrió los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y el Mundial de Alemania 2006. Ha viajado, por trabajo y por placer, a más de 60 países en el mundo.
Eliseo Quintanilla ha vuelto a ser el eje de la discordia. En medio de la euforia por la clasificación al torneo hexagonal que definirá las tres plazas directas para Sudáfrica 2010, el mediocampista salvadoreño otra vez terminó siendo el comentario de todos. Y no precisamente por hacer algo bueno, a pesar de que anotó el segundo gol ante Surinam.
No quiero ser el abogado de Quintanilla, porque yo lo defendà cuando falló el penal en Costa Rica y muchos lo acusaron de hacerlo a propósito. Me parece que la actitud de Cheyo no es grave. Se trata de un gesto natural de una persona que querÃa seguir jugando. Hace poco sucedió algo parecido con Samuel Etoo en el Barcelona y no hubo castigo ni nada parecido. Son cosas que pasan en los partidos con jugadores de carácter especial, de esos que hay en todos los equipos.
Volviendo a la actitud de Cheyo, a De los Cobos tampoco le pareció tan grave e incluso admitió que luego Quintanilla regresó al banquillo. Además, hay que recordar que Cheyo estaba en la lista negra de la anterior federación por alguna de sus actitudes y que alguna vez confesó que “hay que poner una bomba en la Fesfut, pero con los dirigentes adentroâ€.
Repito, no me pareció grave esa actitud de no saludar que a la mayorÃa de mis colegas les pareció digna de una sanción ejemplificadora. No. Sin embargo, hay un hecho de Quintanilla que sà me pareció descalificador y que a casi todos les pasó inadvertido.
Hace algo más de seis años que estoy en el paÃs y admito que jamás habÃa visto tanto fervor depositado en una Selección Nacional. Por primera vez en mucho tiempo, uno se pasea por las calles de El Salvador y ve más camisetas de la Selecta que del Real Madrid, Barcelona, Boca Juniors, Milan, Brasil o Argentina.
La gente recuperó el orgullo por el equipo nacional. Eso vale más que cualquier resultado, aunque obviamente uno y otro aspecto van de la mano. Se necesitan un par de buenos resultados para que la gente se encienda, para que cambie su humor y se renueven las expectativas… Es lógico, asà pasa en casi todas partes del mundo. Hay pocas naciones como Escocia, donde su selección pierde la mayorÃa de los partidos que disputa y asà y todo llena su estadio –el cantante Rod Stewart incluido- y la afición no para de mostrar la pasión por su equipo.
Sin embargo, ese clima de triunfalismo que flota en el ambiente me parece positivo. De hecho, una encuesta realizada por LPG asegura que más del 60% de los salvadoreños cree que su equipo irá al Mundial. Piensan con el corazón y no con la razón, pero no importa. No hay nada peor que no creer en sà mismo ni batalla que se de por perdida antes de empezarla.
Insisto, veo muy difÃcil que El Salvador vaya al Mundial. Y lo digo desde la lógica, que a veces puede fallar. Pero más allá de que se quede en el camino, lo más importante es que la gente ha recuperado la pasión por su equipo y se ha reconciliado con los colores azul y blanco. Esa es la victoria más grande.