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El milagro de Anfield y la catástrofe barcelonista: el Liverpool está en la final de la Champions

Los de Anfield no necesitaron de Mohamed Salah y Roberto Firmino para dejar al Barcelona en el camino.

Paso lo impensable, lo increíble y lo que menos se esperaba en la lógica futbolística. El Barcelona se vio sorprendido ante un aguerrido Liverpool que, sin Mohamed Salah y Roberto Firmino, venció 4-0 (4-3 en el global) en el encuentro de vuelta de las semifinales de la Champions League y ahora, espera rival para la final en el Wanda Metropolitano, que saldrá del encuentro entre Ajax y Tottenham.

A pesar que nadie lo creía, el técnico del Liverpool, Jürgen Klopp, ya había anticipado una hazaña ante uno de los mejores equipos del planeta. El partido arrancó con un dominio local y, para fortuna de ellos, la primera acción de peligro fue gol.

A los seis minutos, Henderson quedó mano a mano con Ter Stegen tras una arremetida de Sané por el sector derecho, pero el arquero tapó y el rebote quedó en los pies de Origi, quien definió con el arco libre para estampar el 1-0.

Los de Ernesto Valverde reaccionaron instantáneamente y, en los 10 minutos siguientes, tuvieron dos acciones claras a gol, ambas de Lionel Messi. Una de ellas con un remate de media distancia desde el sector izquierdo del ataque que tapó a una mano Alisson Becker y el otro, un tiro cruzado desde la zona derecha que se fue desviado.

Durante el transcurso de los minutos, el encuentro se fue enfriando y no hubo mayor acción. El primer tiempo culminó 1-0.

Al comenzar los segundos 45 minutos, los de Anfield demostraron que la falta de Salah y Firmino no era indispensable en el juego. Ante la ausencia de ambos, el jugador que necesitó Klopp fue Georgino Wijinaldum, que ingresó en el entretiempo en lugar de Andrew Robertson.

El holandés metió el 2-0 a los ocho minutos con un remate potente al medio que se le escapó a Ter Stegen y dos minutos más tarde conectó de cabeza un centro al área, ante la mirada de los centrales del Barcelona, y gritó el 3-0.

Los dos tantos fueron una bofetada en la humanidad del Barcelona, que se cayó a pedazos. Perdió el control del partido y se vio completamente desbordado por la situación, a pesar de quedar a un gol de la clasificación.

Y sucedió lo que en la previa nadie daba ni un cinco. El Liverpool llegó al cuarto tanto en una picardía de Alexander Arnold en un córner, que encontró dormida a la defensa del Barcelona y Origi remató para definir el 4-0.

Una vez teniendo el marcador a su favor, el conjunto inglés hizo correr el reloj y circuló el balón, ante un Barcelona atonito sobre el campo de juego por semejante remontada.

De esta manera, el Liverpool alcanzó la final de la Champions League por segundo año consecutivo y aguarda por su rival.

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