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El ocaso del Bernabéu  

Con un gol de Rakitic, Barcelona sentenció las esperanzas de luchar por la Liga al Real Madrid, entre semana, también pusieron fin a los sueños de jugar la final de la Copa del Rey.

Una derrota ante su archirrival se podía pasar con los análisis, o comentarios, de la prensa local –visitante-, los abucheos o cualquier otro tipo de manifestación que expusieran el enojo de lo ocurrido en una tarde-noche de fútbol.  

Pero la tarde-noche del Real Madrid se convirtió en un frío ocaso dentro de la Catedral de la Castellana. Como si fuese costumbre, el Barça volvió a derrotar con el marcador mínimo (1-0). Con este resultado, el cuadro culé dio un paso definitivo para colgarse en lo más alto de la Liga, distanciándose a 12 puntos de los blancos; dejando sepultada las posibilidades las esperanzas de afianzar la cima del liderato.

La tónica del partido volvió a presentar al Madrid con una presión alta, como si fuese una repetición del partido en la semana por la Copa del Rey. Gracias a la intensidad, el Real Madrid consiguió una pérdida de balón de Sergio Busquets, el mismo que propició una falta cerca del borde del área, dando la primera oportunidad de gol al galés, Garrett Bale, que fue el encargado por patear el balón. La ejecución de Bale mandó a la tribuna los gritos de gol y les proporcionó los primeros jalones de cabello y suspiros a los aficionados merengues.

El planteamiento del técnico blanco, Santiago Solari, quien apostó enviar al mismo equipo que jugó en la Copa; su atrevimiento lo mandó a plantear la misma lógica ya que a ese 11 solo le faltó la fineza y la contundencia de sus delanteros, pero el equipo de Ernesto Valverde le volvió a ganar el juego táctico, y se presentó al antiguo estilo azulgrana, el dominio del balón.

La figura de los merengues, Vinicius Jr., aporto en los primeros momentos al desequilibrio de los barcelonistas, pero conforme el partido avanzó la saga defensiva creció, resaltando las figuras de Sergi Roberto, quien fue la marca personal del habilidoso jugador blanco, y una formidable actuación de Piqué en las coberturas del balón valieron para la seguridad del equipo culé.

El encuentro presentó pasajes de buen fútbol para los blancos, que, en esporádicas acciones lograban inquietar la tranquilidad del guardameta Ter Stegen y animaban a los aficionados del Bernabéu. Toni Kroos fue quién lanzó un disparo y el bote mordido, que es mortal para los cancerberos, fue detenido sin mayor problema.

Los barcelonistas poco a poco se animaron al ataque. Messi apareció con una clara oportunidad de un rebote, pero no pudo conectar con comodidad el disparo que retuvo Courtouis. Minutos después, en una réplica de peligro para ambas escuadras, llegó la primera anotación para el Barcelona. En una combinación entre Sergi Roberto y Rakitic, dieron el 1-0 en una definición elegante por parte del croata, quien definió por encima del guardameta belga.

Pero, ¿Qué sería un clásico sin polémicas arbitrales? El primer tiempo cerraba con la agresión del capitán madridista, Sergio Ramos, quien propinó un manotazo a Messi, en una acción de juego que provocó el enojo de los jugadores azulgrana y exigían al colegiado la expulsión del andaluz. Con los ánimos cálidos, terminaba la primera mitad.

En la segunda parte, el Barça volvería a mostrar su identidad; control del balón y la continuidad de los pases por todo el campo, junto a rivales esperando un contragolpe. Dembelé generó ocasiones importantes en los desbordes por la banda izquierda, pero terminaban en rechazos de la defensa blanca.

La entrada de Marco Asensio dio un poco más impulso al ataque del Madrid, pero cada intento se opacaba con las imprecisiones. Los merengues lo intentaron, lucharon, pero la falta incisiva a la defensa azulgrana les peso en todo el encuentro. El Madrid dio pelea ante un Barcelona que, excedido de confianza, brindó los espacios, pero el marcador no se movió.

Por segunda vez, el Barcelona le brindó un ocaso frío a la era de Solari y se impuso, otra vez, a su más grande rival. Solo su vecino, Atlético de Madrid, luchará por pelear la liga, si estos llegaran a perder, la Liga estará sentenciada. Una vez más el madridismo enfocará todo en la Champions para poder salvar la mala temporada que han vivido.

 

 

  

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