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Las migraciones han marcado la identidad de El Salvador actual

El secretario de la Academia Salvadoreña de la Historia brindo un esbozo de las principales movilizaciones sociales que marcaron la identidad del salvadoreño actual.

Antes de las caravanas migrantes existieron en la historia movilizaciones, sociales y geográficas, que marcaron la identidad del salvadoreño actual.  Con esta premisa, el secretario de la Academia Salvadoreña de la Historia, Ricardo Castellón, brindó en la entrevista principal de «A Primera Hora» un panorama de los orígenes de las migraciones desde tiempos coloniales hasta las últimos peregrinajes que han partido en busca del «sueño americano».

Antes de la llegada de los españoles, la tierra de Cuscatlán recibió la llegada de los indígenas pipiles que se trasladaron desde México, para establecerse en la zona occidental y central de la región desde el siglo X d.C. No obstante, los giros de la historia provocaron que el «Señorío de Cuzcatlán» fue conquistado por Pedro de Alvarado entre 1524 y 1528.

Desde este punto, la migración salvadoreña se transformó en la búsqueda cíclica y constante por la necesidad de trabajar, mantener a los grupos familiares y establecerse en lugares que propicien mejores oportunidades de vida. «Para el siglo XVIII hubo una lucha en orientar los esfuerzos físicos e intelectuales hacia el trabajo», expresó Castellón, que actualmente trabaja junto a la Academia en la elaboración de una investigación sobre la composición de las familias salvadoreñas en la Época Colonial.

Entrevista principal de «A Primera Hora».

Los flujos migratorios dentro del territorio salvadoreño fluyeron acorde a la búsqueda de ingresos. La mano de obra, que estaba conformada principalmente por mestizos o ladinos, se implementó a través de los años en el cultivo de cacao, añil y café. Los estratos sociales más bajos se movilizaban a las zonas económicamente activas para mejorar su estatus dentro de una sociedad jerarquizada, e incluso, para asemejar su condición de vida con la de los españoles.

La migración, tanto interna como externa, siempre fue protagonizada principalmente por hombres, que dejaban su hogar y sus matrimonios, para establecerse en regiones más favorables. No obstante, la condición de soledad provocaba que muchos hombres formaran otro hogar y dejaran atrás a su familia; en otras ocasiones, mantenían dos hogares paralelos.

Por otro lado, la sociedad tomaría a bien la unión de personas de regiones distintas, que se asentarían en un tercer lugar, porque implicaba un aumento en la productividad de la zona. «Tengo documentados matrimonios donde el hombre proviene de un lugar, la mujer del otro y fueron a radicar a uno diferente de donde provenían», puntualizó Castellón. El especialista concluyó que este tipo de movilizaciones provocó que la población salvadoreña se dotara de diversidad y orígenes diferentes.

 

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