Política

El Salvador guardó silencio durante sesión de la OEA sobre Nicaragua

El organismo internacional ordenó iniciar con el proceso Carta Democrática contra el Gobierno de Ortega.

El Salvador evitó pronunciarse este jueves durante la sesión del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), para evaluar las múltiples denuncias de violaciones de derechos humanos en el contexto de crisis política y social en Nicaragua.

Durante la sesión celebrada en el en el Salón Simón Bolívar de la sede de la OEA en Washington, DC, los países miembros expresaron su rechazo sobre la expulsión del Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (MESENI), así como las violaciones a la libre expresión, relacionadas al acoso y encarcelamiento de periodistas y los ataques contra organismos de derechos humanos por parte del gobierno de Nicaragua.

Fuentes internas del Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador, indicaron al Diario El Mundo que la postura del Gobierno es «que la solución para la situación por la que atraviesa Nicaragua es política y que debe de buscarse una alternativa a través del diálogo que involucre a todos los sectores de ese país», mientras indicaron que el documento presentado en la sesión de este jueves aún permanece «bajo análisis».

Luego de que la vicepresidenta de al Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Esmeralda Troitiño, denunció el grave deterioro de los derechos humanos y el recrudecimiento de la represión para intimidar y criminalizar a los opositores del gobierno, por lo que sugirió la aplicación de la Carta Democrática de la OEA a Nicaragua.

“Hay una seria preocupación porque en días pasados el Gobierno de Nicaragua ha intensificado sus acciones dirigidas a cerrar los últimos espacios democráticos disponibles para el ejercicio de los derechos humanos y, en especial, de la libertad de expresión”, sostuvo Troitiño.

Esta postura fue compartida por la delegación de los Estados Unidos, cuyo representante, Carlos Trujillo, señaló que: “Mi país condena los ataques a manifestantes pacíficos, organizaciones de derechos humanos y periodistas, por los matones de Daniel Ortega, no son más que una representación criminalizar todas las formas de disenso político».

Posterior a ello, Luis Almagro, dio el aval para que inicie el proceso para aplicar la Carta Democrática Interamericana a Nicaragua, la cual podría provocar la suspensión de la nación centroamericana del organismo si fracasan antes las gestiones diplomáticas.

«Nos vemos obligados a empezar la aplicación de la Carta Democrática Interamericana. Quisiera aferrarme a que usted y su Gobierno asuman la dignidad de asumir errores, de volver a principios que los llevaron a la democracia en Nicaragua», apuntó Almagro, mientras acusó al presidente, Daniel Ortega, de lanzarse al “precipicio de las dictaduras”.

Por su parte, el representante de Nicaragua, Denis Ronaldo Moncada tildó de “ofensiva golpista” la postura del ente internacional, por lo que exigió al titular de la OEA abandonar su cargo, ya que señaló la emisión de la Carta como una intromisión e injerencia. También, calificó a Almagro como un “agente político” para el gobierno norteamericano y aseguró que deben abandonar su obsesión de terminar con el gobierno de Nicaragua.

Según Troitiño, la crisis que explotó en abril del 2018 ha dejado, hasta la fecha,  “325 muertos, más de 200 personas heridas, 550 personas detenidas y enjuiciadas; el despido de 300 profesionales de la salud y expulsión de al menos 80 estudiantes de la Universidad Autónoma de Nicaragua”.

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