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Más de un centenar de heridos y detenidos por protestas en París

Un grupo conocido como "Los Chalecos Amarillos" protagonizaron durante el fin de semana los peores disturbios en Francia de los últimos años.

El presidente de Francia, Emanuel Macron, se ha encontrado con un escenario caótico en su regreso de la Cumbre del G-20, ya que ha visto como la capital de su país ha quedado devastada por los disturbios generados debido a las protestas en contra del incremento en los precios del combustible diesel.

La «jornada negra» de protestas fue protagonizada por los llamados ‘chalecos amarillos», quienes movilizaron a miles de personas, quienes enfrentaron a los antidisturbios en el centro de la capital francesa, obligando a los agentes a utilizar gases lacrimógenos y cañones de agua para disolver al grupo.

Mientras observaba los grafitis pintados con mensajes en su contra alrededor de las calles aledañas al Arco del Triunfo y los Campos Elíseos, Macron fue recibido este domingo entre aplausos abucheos mientras pasaba por los restos de autos quemados y ventanas de comercios destrozadas en la avenida Kléber, en París.

Según las últimas estimaciones de las fuerzas de seguridad galas, por lo menos 133 personas resultaron heridas y 412 fueron detenidas durante los disturbios. 23 de los lesionados son policías, mientras que 378 de los detenidos aún se encuentran bajo custodia policial.

Una bandera nacional francesa junto a una hoguera durante la protesta de los ‘chalecos amarillos’, movimiento que nació para reclamar la bajada del precio del carburante /Foto cortesía El País

Negociaciones estancadas 

Por su parte, el Ministerio del Interior de Francia informó que unas 136.000 personas participaron en las protestas en todo el país, dejando claro el apoyo que han logrado adquirir los «chalecos amarillos», grupo que según las encuestas tiene el favor de 2 de cada tres franceses.

De hecho, el primer ministro francés, Édouard Philippe, intentó establecer un diálogo con los ‘chalecos amarillos’ un día antes de que se generaran los disturbios, pero este fracasó estrepitosamente, luego de que la mayoría de los representantes del movimiento decidieran no presentarse.

Sólo dos de ellos acudieron al Palacio de Matignon, residencia oficial del primer ministro, pero uno de ellos acudió con media hora de retraso y el otro entró sigilosamente por una entrada desconocida del recinto para no ser visto por la prensa.

No obstante, el primero de ellos si concedió declaraciones a la prensa, quien se identificó como Jason Herbert, quien declaró que «No represento a nadie, o al menos no más que otros», mientras denunció haber sido objeto de «presiones» y «amenazas» por sus compañeros para no asistir y que prefirió no prolongar la discusión con el Gobierno «para no traicionar a nadie».

De momento Macron convocó a una reunión de emergencia con su primer ministro y su ministro del interior. Prometió que los responsables de la violencia serán llevados a justicia. Posteriormente, el portavoz del gobierno, Benjamin Griveaux, dijo a la prensa que una declaración de estado de emergencia era una opción a implementar: «Tenemos que pensar en las medidas que se pueden tomar para que estos incidentes no vuelvan a ocurrir», añadió.

‘Chalecos amarillos’ durante los disturbios de este sábado, los manifestantes visten esta emblemática prenda fluorescente que deben llevar todos los automovilistas en sus vehículos /Foto cortesía El País

«Una situación insostenible»

El combustible diesel es el más utilizado en los automóviles franceses. En los últimos 12 meses su precio ha aumentado progresivamente un 23%, por lo que actualmente se ubica en un promedio de US$1,71 por litro. Según los ciudadanos galos esta situación se ha vuelto insostenible sobretodo para los habitantes de las afueras de la ciudad, quienes dependen completamente de sus autos para movilizarse.

Lo que ha complicado la labor de las autoridades es que «Los Chalecos Amarillos» no tienen un liderazgo identificable y ha ganado impulso a través de las redes sociales, acumulando participantes desde todos los estratos políticos, entre la extrema izquierda anarquista a la extrema derecha nacionalistas. Cerca de 300.000 personas participaron en la primera manifestación a nivel nacional, el 17 de noviembre.

 

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